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El Centro de Salud del barrio San Lorenzo Sur, en Neuquén capital, fue víctima de un doble raid delictivo que no solo dejó pérdidas materiales millonarias, sino que puso al establecimiento al borde de una catástrofe. Según confirmaron las autoridades sanitarias, los delincuentes ingresaron en dos fines de semana consecutivos, demostrando un conocimiento previo de las vulnerabilidades del edificio.

Una maniobra al borde de la tragedia

El dato más alarmante revelado por la jefa del centro, María Quintana, fue la manipulación de los sistemas críticos de salud. Los atacantes arrancaron "de cuajo" los paneles de oxígeno mientras los tubos se encontraban en pleno funcionamiento.

La peligrosidad de la maniobra fue extrema: los ladrones utilizaron encendedores para quemar el revestimiento de los cables y extraer cobre, operando a escasos centímetros de un gas altamente inflamable. "Fue una situación muy peligrosa que por poco no terminó en tragedia", advirtió Quintana, resaltando que este recurso es vital para los pacientes ante la inminente temporada invernal.

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El impacto en la atención: sin comunicación con los pacientes

Además de los destrozos en la infraestructura, el robo afectó directamente el servicio diario a la comunidad. El botín incluyó:

·Equipamiento informático: Computadoras y netbooks con historias clínicas.

·Telefonía corporativa: Se sustrajeron los dispositivos utilizados para la gestión de turnos y el seguimiento de pacientes, dejando al centro incomunicado de manera temporal.

Vulnerabilidades edilicias y falta de vigilancia

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El establecimiento presenta un entorno que favoreció el accionar delictivo. La oscuridad de la zona, la falta de funcionamiento de las cámaras de seguridad y la ausencia de vecinos residenciales en las inmediaciones —al estar rodeado por otras instituciones como una capilla y un colegio que quedan vacíos de noche— convirtieron al edificio en un "blanco fácil".

Respuesta oficial: custodia las 24 horas

Ante la gravedad de los hechos, el Ministerio de Salud dispuso una custodia policial permanente, operativa los siete días de la semana, para garantizar la integridad del personal y los pacientes remanentes.

Si bien se confirmó que la calefacción central no sufrió daños, el costo de reposición de los aires acondicionados y el sistema de paneles de oxígeno es altísimo. Las autoridades ya realizaron las denuncias correspondientes y se encuentran trabajando en un orden de prioridades para restablecer la totalidad de los servicios afectados por este acto vandálico.