La investigación sobre la sustracción de fármacos de alta complejidad en el ámbito público porteño ha tomado un rumbo crítico. Chantal "Tati" Leclercq, médica residente de tercer año, confesó ante la Justicia haber retirado y consumido medicamentos restringidos —como propofol, fentanilo y midazolam— fuera de la institución sanitaria.
Este testimonio, que ya fue remitido al Ministerio Público Fiscal por la Asociación de Anestesia, surge tras una reunión clave mantenida entre la profesional y las autoridades del Hospital Rivadavia a comienzos de marzo.
Los puntos clave de la confesión
La declaración de Leclercq no solo ratifica la vulnerabilidad en los controles de farmacia hospitalaria, sino que arroja luz sobre una red de consumo que trasciende lo individual:
·Sustracción sistemática: La médica admitió que retiraba los anestésicos del nosocomio para utilizarlos en ámbitos privados.
·Vínculos con otros profesionales: En su relato, identificó a otros colegas involucrados en estas prácticas, mencionando reuniones de consumo junto a la médica Delfina Lanusse y al anestesista Alejandro Zalazar.
·El factor Zalazar: La confesión adquiere una gravedad particular al vincularse con el fallecimiento de Zalazar en febrero pasado, cuya causa de muerte se investiga bajo la hipótesis de una sobredosis.
Impacto en la investigación judicial
Para los fiscales, este testimonio es una pieza fundamental que podría agravar las imputaciones existentes. El caso ya no se limita únicamente al robo de insumos públicos, sino que escala hacia la responsabilidad penal por el uso indebido de sustancias controladas y su posible relación con el deceso de un profesional.
La Justicia busca ahora determinar:
1.Fallas en la cadena de custodia: Cómo fue posible retirar drogas de uso estrictamente hospitalario sin activar alertas.
2.Responsabilidades jerárquicas: Si existió omisión de control por parte de los jefes de servicio o áreas de farmacia.
3.Alcance de la red: Si hay más residentes o médicos de planta implicados en la sustracción de estos fármacos.
Alerta en la comunidad médica
El caso ha generado una profunda preocupación en el sistema de salud, ya que el propofol y el fentanilo son drogas de manejo crítico que requieren monitoreo constante. El uso de estos fármacos fuera del entorno quirúrgico representa un riesgo letal inmediato, tal como lo evidencia el trágico desenlace que dio origen a esta investigación.
