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A dos años del crimen que paralizó a la capital neuquina, el barrio La Sirena volvió a ser el epicentro de un reclamo que mezcla el duelo con la impotencia. Familiares, amigos y colegas del periodista Juan Caliani se movilizaron masivamente para repudiar el reciente fallo del Tribunal de Impugnación, que resolvió aliviar las condenas de los dos responsables del homicidio.

Un fallo técnico que profundiza el dolor

La controversia judicial se desató luego de que los jueces Richard Trinchieri, Federico Sommer y Florencia Martini decidieran recortar los tiempos de reclusión originalmente dictados. Bajo el argumento técnico de una "doble valoración" de las pruebas, las penas se ajustaron a la baja:

Para el coautor del hecho, la condena pasó de 6 años a 5 años y 8 meses.

Para quien ejecutó el ataque, la pena se redujo de 9 años a 8 años y 6 meses.

Esta resolución fue recibida con estupor por la querella y el entorno de la víctima, quienes consideran que el mensaje enviado por la Justicia es de una alarmante lenidad.

El descargo de la familia: "¿No sabían lo que hacían?"
Durante la concentración en la plazoleta que hoy lleva el nombre del periodista, su padre, Jorge Caliani, ofreció un discurso desgarrador que cuestionó la lógica de los magistrados. Caliani rechazó de plano el argumento de que los agresores —menores de edad al momento del crimen— no comprendían el alcance de sus actos.

"Le dieron nueve puñaladas mientras uno lo sostenía por la espalda. Decir que no sabían lo que hacían es una burla", sentenció frente a una multitud que portaba pancartas con el rostro de su hijo.

Además, el padre del periodista denunció que, según la información procesal disponible, los condenados habrían incurrido en nuevos comportamientos delictivos incluso mientras se redactaba la sentencia que los terminó beneficiando.

Crónica de una herida abierta
El recorrido de la marcha fue profundamente simbólico. Partió desde la intersección de Fray Luis Beltrán y Saavedra, avanzando hasta la vivienda donde Juan fue atacado mortalmente durante la madrugada del 1 de abril de 2024.

El caso Caliani no solo es recordado por la brutalidad del asalto (donde los atacantes ingresaron al patio de la casa y terminaron con la vida del joven comunicador), sino también por haber puesto en debate la aplicación de la Ley Provincial 2302 de responsabilidad penal juvenil en casos de extrema violencia.

A dos años de aquel día, la comunidad de Neuquén dejó en claro que no considera el caso cerrado. Para los vecinos de La Sirena y la familia Caliani, la justicia no será completa hasta que las condenas sean firmes y proporcionales a la gravedad del daño causado.