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Lo que inicialmente fue reportado como un violento asalto tipo comando en el Kilómetro 8, se transformó en un escandaloso conflicto sucesorio y familiar. El hijo del denunciante permanece bajo custodia, mientras la policía intenta determinar si un efectivo de la fuerza participó del atraco o si se trató de una falsa investidura.


La justicia de instrucción de la zona norte de Misiones enfrenta uno de los expedientes más complejos de los últimos tiempos. La denuncia radicada el pasado viernes por un conocido comerciante de la ciudad no solo alertó a las autoridades por la magnitud del botín —una cifra cercana a los 20 millones de pesos en efectivo— sino por la identidad de los presuntos perpetradores señalados por la propia víctima.

Una emboscada en el seno familiar

Según la exposición ante la Unidad Regional III, el asalto fue ejecutado por tres individuos armados que irrumpieron en la vivienda del comerciante. El relato del damnificado dio un vuelco rotundo a la causa al afirmar que reconoció sin margen de duda a su propio hijo entre los delincuentes. Pero el componente más inquietante de la denuncia radica en la supuesta presencia de un cómplice que se identificó como miembro activo de la Policía de Misiones, quien habría utilizado su presunta autoridad para facilitar el ingreso a la propiedad.

Ante la gravedad institucional, la Jefatura de Policía inició una investigación interna para constatar si algún efectivo de la fuerza se encuentra prófugo o si los asaltantes utilizaron uniformes y credenciales apócrifas para dotar de una falsa legalidad al despojo. Por el momento, el hijo del comerciante es el único detenido y permanece incomunicado a la espera de ser citado por el Juzgado de Instrucción Uno para su declaración indagatoria.

Antecedentes de una guerra patrimonial

La hipótesis de un robo convencional ha perdido fuerza para los investigadores, quienes ahora centran su atención en una trama de denuncias cruzadas que circulaban en el entorno familiar días antes del suceso. En diversas plataformas digitales, el joven ahora detenido había acusado públicamente a su progenitor de haberle sustraído una suma idéntica de dinero, lo que sugiere que el violento episodio del viernes pudo ser un intento de "recuperar" un capital en disputa. No obstante, las autoridades señalaron que el joven no pudo presentar documentación que acreditara el origen lícito de dichos fondos antes de quedar tras las rejas.

El misterio de la menor localizada en Wanda

Otro eje que mantuvo en vilo a la comunidad fue la presunta desaparición de la hija de 16 años del comerciante, de quien se creía que había sido amenazada o secuestrada durante el atraco. Sin embargo, el análisis técnico de las cámaras de seguridad de la Terminal de Ómnibus de Eldorado permitió desestimar rápidamente esta versión. Las imágenes confirmaron que la adolescente abordó un transporte de media distancia de manera voluntaria, siendo interceptada horas más tarde en la localidad de Wanda en perfecto estado de salud.

Con este elemento descartado, la pesquisa se concentra ahora en dos frentes: la captura del supuesto policía que actuó como apoyo logístico y el esclarecimiento de los movimientos financieros de la familia, en lo que parece ser una violenta disputa por bienes que escaló hasta la justicia penal.