Un trabajo de inteligencia realizado por la Policía de Neuquén culminó con la desarticulación de una célula delictiva integrada por ciudadanos extranjeros que operaba desde la clandestinidad en pleno centro de la capital provincial.
El procedimiento, liderado por la División Recaptura de Evadidos, se desencadenó tras detectar movimientos sospechosos en un establecimiento hotelero del bajo neuquino. Lo que inicialmente comenzó como la búsqueda de un evadido con pedido de captura, derivó en el hallazgo de un arsenal que ha encendido las alarmas de las autoridades locales por su inusual potencial de fuego y la peligrosidad de los involucrados.
Al irrumpir en el alojamiento, las fuerzas de seguridad identificaron a cuatro hombres de nacionalidad chilena, con edades comprendidas entre los 19 y 30 años, acompañados por un ciudadano argentino.
Tras un cruce de datos con la Dirección Nacional de Migraciones y la Policía de Investigaciones de Chile (PDI), se confirmó que los cuatro extranjeros habían vulnerado los controles fronterizos, ingresando al país de forma ilegal presumiblemente a través de pasos no habilitados en la zona cordillerana de Aluminé.
El prontuario de los sujetos, informado por las autoridades trasandinas, reveló un historial criminal alarmante que incluye narcotráfico, falsificación de documentos públicos y robos violentos ejecutados bajo la modalidad de banda.
El momento más crítico de la requisa ocurrió durante la inspección de los efectos personales del grupo. Oculta en una valija, la policía halló una caja de marca Glock que resguardaba una pistola calibre 9 milímetros con su numeración suprimida para evitar el rastreo.
Sin embargo, lo que más sorprendió a los peritos de balística fue el hallazgo de un cargador de tambor con capacidad para 50 proyectiles, un accesorio diseñado para transformar un arma de puño en una herramienta de fuego continuo de alta capacidad. Junto al dispositivo, se secuestraron casi medio centenar de municiones vivas, lo que refuerza la hipótesis de que el grupo se preparaba para un golpe delictivo de gran magnitud en la región.
Ante la gravedad del hallazgo, la Fiscalía de Actuación Genérica dispuso la imputación inmediata del poseedor del arma, un joven de 25 años con antecedentes penales vigentes en su país de origen. Mientras el ciudadano argentino recuperó la libertad al no hallarse pruebas directas en su contra, los cuatro chilenos fueron trasladados bajo un estricto operativo de seguridad hasta la frontera, donde fueron entregados formalmente a la PDI en la aduana chilena.
La investigación en territorio neuquino permanece abierta, ya que los especialistas buscan determinar si la banda contaba con apoyo logístico local y cuál era el objetivo específico de su presencia en la provincia con semejante despliegue de armamento.
