A un mes del asesinato de Jeremías Monzón, ocurrido en diciembre de 2025, la causa ha tomado un giro mediático oscuro tras la filtración de un video de cuatro minutos. El material, que debería haber estado bajo estricto secreto judicial, registra la secuencia completa de tortura, el interrogatorio y el momento final del homicidio, ejecutado por tres adolescentes, entre ellos la exnovia de la víctima.
La secuencia del horror: "Matalo, sigue vivo"
El video, que circula por WhatsApp y Telegram, detalla una saña difícil de comprender. Los agresores interrogaron a Jeremías bajo tortura buscando archivos en su celular:
Mientras Jeremías agonizaba y avisaba que estaba sangrando, los atacantes le exigían la contraseña de su teléfono y que pidiera perdón.
Según el audio, fue su entonces pareja (de 16 años) quien dio la orden final: "No, no. Sigue vivo, mátenlo. Cortale el cuello".
Tras asestarle la herida mortal, uno de los atacantes exclama: "Ya está, lo maté, le di en el cora". Acto seguido, los tres jóvenes comienzan a reírse y cantar sobre el cuerpo.
La filtración bajo investigación
El abogado de la familia de la víctima, Bruno Rugna, exigió que se investigue cómo este material salió de la órbita judicial. Si bien la justicia tenía el video, Rugna no descarta que los propios autores lo hayan difundido antes de ser capturados, ya que tuvieron el celular en su poder durante varios días después del crimen.
El vacío legal de la inimputabilidad
El caso pone nuevamente en el centro del debate la Ley de Minoridad en Argentina, debido a las edades de los implicados:
Es la única imputada con prisión preventiva en un centro de encierro, ya que es punible por su edad.
Pese a la brutalidad del hecho, son legalmente inimputables. Ambos quedaron bajo la órbita de la Secretaría de Niñez, pero no pueden recibir una condena penal.
La autopsia confirmó la premeditación y la violencia extrema: Jeremías fue atacado con dos armas blancas distintas y presentaba múltiples heridas punzantes en el tórax. La familia de la víctima ahora lucha no solo por justicia, sino para frenar la viralización de las imágenes que registran el último aliento del adolescente.
