La localidad entrerriana se quedó sin liquidez y reemplazó un bono de $30.000 por tickets canasta de $50.000. Con el 94% de los vecinos en mora con las tasas locales y cuentas embargadas por juicios heredados, el intendente advierte: “La gente elige comer antes que pagar impuestos”.
La crisis que atraviesan los municipios del interior profundo de Argentina ha llegado a un punto de inflexión en Sauce de Luna, Entre Ríos. El intendente Alcides Alderete oficializó una medida que remite a los tiempos de mayor emergencia económica del país: la sustitución de compensaciones salariales en efectivo por vales alimentarios.
Ante la imposibilidad de afrontar un bono no remunerativo de $30.000, la comuna optó por entregar un "ticket canasta" de $50.000. Si bien el monto nominal es superior, la medida es un síntoma inequívoco de la falta absoluta de circulante en las arcas municipales. El vale, consensuado con el gremio, solo puede ser canjeado por productos de primera necesidad en comercios locales que participaron de un concurso de precios auditado.
La tormenta perfecta: deudas heredadas y morosidad récord
El ahogo financiero de Sauce de Luna no responde a un solo factor, sino a una combinación de elementos estructurales y coyunturales que han dejado al Ejecutivo local con las manos atadas:
·Morosidad extrema: El dato es estremecedor; el 94% de los contribuyentes locales no abona las tasas municipales. “Nadie paga un impuesto; todos eligen comer”, sentenció Alderete, describiendo una realidad donde la subsistencia familiar ha desplazado por completo el cumplimiento de las obligaciones tributarias.
·Cuentas embargadas: El flujo de fondos se ve interrumpido por embargos judiciales vinculados a litigios de gestiones anteriores, lo que impide al municipio disponer libremente de lo poco que ingresa.
·Dependencia estatal: Con una actividad privada casi inexistente, la economía del pueblo orbita exclusivamente alrededor del empleo público (municipalidad, policía, escuelas y hospital), lo que genera un círculo vicioso de dependencia del Estado.
El presupuesto al límite
El municipio sobrevive casi exclusivamente de la coparticipación nacional y provincial, que asciende a unos $167 millones mensuales. Sin embargo, este monto se consume íntegramente en gastos fijos: sueldos para 60 empleados de planta y 58 jornalizados, aportes patronales, seguros y la obra social. El margen para inversión o mantenimiento de servicios básicos es prácticamente nulo.
En busca de "oxígeno" provincial
La intendencia ya ha elevado pedidos de auxilio a la Secretaría de Asuntos Municipales de Entre Ríos, solicitando aportes extraordinarios o adelantos de coparticipación que permitan normalizar el pago de haberes en moneda corriente. También se baraja la posibilidad de gestionar Aportes del Tesoro Nacional (ATN).
El caso de Sauce de Luna funciona como un "canario en la mina" para el resto de las administraciones locales del interior. La caída de la recaudación propia, sumada a la inflación y el aumento de los costos operativos, está obligando a los intendentes a recurrir a parches de emergencia para garantizar, al menos, la seguridad alimentaria de su planta de trabajadores.
