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Un relevamiento de la entidad Misión Productiva sobre datos de la SRT expone el severo impacto de la recesión. El desplome en la construcción y las fábricas absorbe la escasa tracción del agro y la salud, empujando a los desocupados hacia la informalidad.

El proceso de estabilización macroeconómica implementado en el país está exhibiendo su cara más compleja en el tejido laboral urbano. Un minucioso estudio privado reveló que, entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, el 59% de los sectores productivos de la economía argentina eliminó puestos de trabajo registrados. El fenómeno expone una contracción generalizada que afecta a casi seis de cada diez actividades del ámbito privado regulado.

La investigación, llevada adelante por el centro técnico Misión Productiva utilizando los registros oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), determinó que de los 948 subsectores que componen el mapa empresarial argentino —dejando de lado al empleo público—, un total de 554 ramas operaron en rojo y achicaron sus nóminas de personal.

Sectores en rojo y los pocos que resisten

El desgranamiento de los datos sectoriales permite identificar con precisión dónde se concentró el mayor nivel de destrucción de vacantes formales. La parálisis de la obra pública y privada colocó a la construcción en el primer escalón de la crisis, anotando una pérdida de 81.295 puestos de trabajo. La industria manufacturera se ubicó inmediatamente detrás con la baja de 76.556 operarios, seguida por el rubro de transporte y almacenamiento que restó 61.107 asalariados. El repliegue también golpeó a los servicios profesionales (-25.449) y al sector financiero (-12.089).

En la vereda opuesta, el dinamismo exportador y ciertas actividades de servicios esenciales mostraron un comportamiento reactivo:

·El agro y la pesca lideraron la generación de vacantes con 17.351 nuevos puestos.

·El sistema de salud y servicios sociales sumó 17.259 incorporaciones.

·La hotelería y gastronomía registró 8.959 fichajes.

·La educación privada incorporó 7.858 empleos.

A pesar de estos números positivos, desde Misión Productiva descartaron de plano que la economía esté atravesando una reconversión laboral saludable. Los analistas advirtieron que la capacidad de absorción de los sectores en expansión está muy lejos de equilibrar el daño de los rubros que expulsan mano de obra, definiendo el escenario actual no como una transformación virtuosa, sino como una caída mayoritaria de la actividad.

El peligro de la descalificación técnica

La principal preocupación de los especialistas radica en el destino de los trabajadores desplazados del circuito formal, quienes ante la imposibilidad de insertarse en el esquema primario exportador terminan refugiándose en el cuentapropismo informal.

Alerta estructural: El documento enfatiza que este desplazamiento degrada la productividad general del país y rompe equipos de trabajo consolidados. La pérdida de capacidades técnicas y de oficios calificados dentro de las empresas configura un daño microeconómico que requerirá de varios años de estabilidad para poder reconstruirse.

Esta problemática de fondo y las propuestas de reactivación industrial serán el eje central del Congreso Productivo para el Desarrollo, que sesionará este lunes 2 de junio en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. El encuentro contará con paneles de debate a cargo de referentes políticos como Horacio Rodríguez Larreta y directivos de cámaras patronales clave como Adimra (metalúrgicos) y CAEM (mineros).