Oficiales de la Policía Federal y de las Fuerzas Armadas denuncian salarios de subsistencia que rondan entre los 600 mil y 900 mil pesos. Para llegar a fin de mes, los uniformados deben trabajar como choferes de aplicaciones o vender productos por redes sociales en sus horas de descanso.
La crisis económica y el severo ajuste en las partidas del Estado comenzaron a golpear el círculo más cercano de la seguridad presidencial. Efectivos encargados de custodiar los accesos y los movimientos en la Casa Rosada advierten sobre una "situación límite, rozando lo inhumano" debido al persistente deterioro de sus ingresos, un escenario que está provocando una ola inédita de deserciones y la necesidad de recurrir al multiempleo para subsistir.
El malestar salarial atraviesa a la Policía Federal Argentina (PFA), a las restantes fuerzas federales y a los distintos rangos de las Fuerzas Armadas en todo el territorio nacional. A pesar de los recientes incrementos otorgados en el sector —que oscilaron el 8%—, las escalas más bajas y el personal con antigüedad media coinciden en que los haberes actuales resultan insuficientes para cubrir la canasta básica.
Sueldos de subsistencia a metros del Presidente
Los testimonios recolectados en Balcarce 50 exponen la dura realidad de quienes tienen la tarea diaria de garantizar la seguridad del jefe de Estado. Mientras que un agente de la Policía Federal con años de servicio percibe un promedio de 900.000 pesos, los miembros de las Fuerzas Armadas asignados a la Casa de Gobierno cobran sueldos que se ubican entre los 600.000 y 700.000 pesos.
Para complementar estos ingresos, la rutina de los uniformados se ha transformado de manera drástica:
·Adicionales y plataformas: Muchos efectivos extienden sus jornadas realizando guardias extras en otros edificios públicos o conducen vehículos para plataformas de viaje como Uber durante sus días de franco.
·Comercio informal: Otros oficiales recurren a la venta de productos a través de plataformas como Facebook para sostener a sus familias.
·Fatiga extrema: El personal denuncia un alto nivel de agotamiento físico debido a la falta de descanso. "Muchos nos dormimos parados. Es estar todo el día, todos los días por un sueldo miserable", describió un cabo que presta funciones en el ingreso de la comitiva presidencial.
Esta sobreexigencia ha derivado en un fenómeno creciente: la renuncia voluntaria de personal calificado. Distintas fuentes confirman que el goteo de bajas es diario en todos los cuadros, ya que muchos agentes deciden entregar su placa para dedicarse por completo a actividades civiles que les reporten una mayor rentabilidad inmediata.
El trasfondo presupuestario y la tensión oficial
El clima de tensión en los cuarteles y delegaciones obligó al Poder Ejecutivo a intervenir de urgencia semanas atrás para desactivar una inédita convocatoria a movilizarse en reclamo de mejoras. En ese momento, el Gobierno oficializó un bono extraordinario de 40.000 pesos por única vez, acompañado de adicionales de hasta 300.000 pesos según la jerarquía del cargo.
Sin embargo, las medidas de contención chocan con el plan de austeridad global implementado en las carteras de seguridad y defensa. Este mes, el Ejecutivo ejecutó un recorte de 49.000 millones de pesos del presupuesto de Defensa, una decisión que frenó los planes de modernización militar y que determinó, además, la virtual suspensión del desfile del 9 de julio por el Día de la Independencia debido a la imposibilidad de afrontar sus costos logísticos.
