Un informe del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) revela que en el primer cuatrimestre de 2026 se vendieron 11 millones de litros menos de leche fluida en comparación con el año pasado. La crisis se traslada a las carnicerías, con una caída de la faena que roza el 30% en mayo.
La caída del poder adquisitivo de los hogares argentinos está impactando directamente en la mesa familiar, forzando un cambio drástico en las pautas de consumo. El dato más alarmante de esta tendencia se registra en el sector lácteo, donde la venta de leche fluida —un insumo básico de la canasta alimentaria— sufrió una severa contracción durante el primer tramo del año.
De acuerdo con el último informe del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), durante el primer cuatrimestre de 2026 el mercado interno registró una merma de 11 millones de litros de leche fluida en comparación con el mismo período de 2025. Al analizar la serie histórica, las cifras reflejan que la gestión actual acumula los tres primeros cuatrimestres más bajos en ventas de este producto desde 2015 a la actualidad.
Sustitución barata y auge de la informalidad
El informe del organismo técnico advierte sobre un fenómeno colateral que enciende alarmas a nivel nutricional: ante la imposibilidad de afrontar los costos de las primeras marcas, los consumidores están recurriendo de manera masiva a productos sustitutos de menor precio pero inferior calidad alimentaria, tales como "productos para rallar", bebidas lácteas diluidas y margarinas.
En lo relativo a la totalidad del universo de productos lácteos, las ventas mostraron en abril de 2026 un volumen 4,7% inferior a marzo, lo que representa una baja del 1,5% en el promedio diario. Medido en litros de leche equivalente, la caída mensual fue del 5,8%. Si se observa el acumulado de los primeros cuatro meses del año, la reducción es del 1,5% en volumen de productos y del 2,1% en litros equivalentes, siendo el rubro de los quesos el único que logró esquivar la tendencia y presentar subas interanuales.
Desde la OCLA señalan que el deterioro de los ingresos reales y la necesidad de destinar más dinero a otros gastos fijos están empujando a la población a volcarse hacia canales de comercialización informales, transacciones que escapan a los registros estadísticos oficiales pero que evidencian la magnitud de la crisis.
La carne vacuna profundiza el escenario crítico
El desplome del consumo no es exclusivo de las góndolas lácteas; las carnicerías también muestran un panorama sumamente complejo debido a la retracción de la demanda.
Durante el mes de abril, la faena vacuna se ubicó en poco más de 960 mil cabezas, lo que implicó una caída del 15,26% en comparación con las más de 1,13 millones de cabezas faenadas en abril del año pasado.
Sin embargo, los datos preliminares de mayo indican que el derrumbe sectorial se ha profundizado de forma alarmante. Al cierre del último día hábil de este mes, la faena no logró superar las 800 mil cabezas, consolidando una contracción del 30% respecto al mismo período de 2025, una cifra que refleja el histórico piso en el que se encuentra el consumo de carne en el país.
