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Un reciente estudio técnico elaborado por la junta interna de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) en el INDEC reactivó la polémica en torno al verdadero impacto de la inflación en la economía familiar. De acuerdo con el relevamiento sectorial, un hogar conformado por dos adultos y dos niños en edad escolar requirió un presupuesto mínimo de $2.400.186 durante el pasado mes de abril para cubrir las necesidades básicas de alimentación, vivienda y servicios esenciales.

El documento, titulado "¿Cuál debería ser nuestro salario como mínimo?", busca contrastar los datos de la canasta básica con la realidad de los sueldos en el sector público. Los técnicos estatales denunciaron que la escalada de precios en rubros sensibles como los alquileres, el transporte, las tarifas de servicios públicos y la cobertura de salud ha provocado un desplome histórico en la capacidad de consumo de los hogares asalariados.
Brecha salarial en el sector público

La investigación expone de manera cruda la distancia que separa a los haberes de la administración pública del costo de vida real. El informe toma como referencia un sueldo inicial de la escala estatal (Nivel D, Grado 0 del SINEP), el cual se ubica actualmente en los $713.023, cubriendo apenas una tercera parte de la canasta calculada por los propios empleados del organismo de estadísticas.

Pérdida del poder de compra: Los analistas del gremio estiman que los sueldos de referencia acumulan una contracción real del 32% en el último período de gestión gubernamental, cifra que se profundiza hasta un 57% si se analiza la serie histórica de la última década.

El contraste con la visión oficial

La publicación de este informe se da en un contexto de fuerte discusión sobre la marcha de la economía nacional. Desde la perspectiva de los trabajadores del INDEC, existe una clara desconexión entre los discursos que ponderan una supuesta estabilización de las variables macroeconómicas y el día a día de las familias, obligadas a recurrir al endeudamiento o a recortar consumos básicos para poder cerrar el mes.

El sindicato concluyó que el actual esquema no solo debilita el mercado interno mediante el freno al consumo masivo, sino que profundiza la incertidumbre y la vulnerabilidad de los hogares de ingresos fijos en todo el territorio.