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El mercado de la carne vacuna en la Argentina atraviesa una profunda reconfiguración estructural que acentúa la brecha entre el frente externo y el mostrador local. De acuerdo con los últimos relevamientos de las cámaras industriales y organismos de estadística, se prevé que el consumo anual por habitante se retraiga hasta los 43 kilos, un piso inédito en las últimas dos décadas. Este fenómeno coincide con una escalada en los precios al mostrador que duplica la tasa de inflación general y una consolidación de los envíos hacia mercados extranjeros.

La contracción de la demanda local se explica a partir de una menor disponibilidad de hacienda en los establecimientos de faena y una fuerte competencia por parte de los frigoríficos exportadores, que encuentran cotizaciones internacionales en niveles máximos de los últimos cuatro años.
Contracción en las góndolas y dispersión de precios

El drástico cambio en los hábitos alimenticios se ve empujado por la dinámica de los costos internos. El precio promedio del kilo en la región metropolitana de Buenos Aires rozó los $18.564, reflejando un incremento acumulado del 68,6% en un año.

Velocidades contrapuestas: Informes de consultoras privadas destacan que el segmento cárnico duplicó la velocidad del resto de las variables de la economía. Mientras el índice general avanzó a un promedio del 2,7% mensual en el último cuatrimestre, los cortes bovinos se encarecieron a un ritmo del 6,3%.

Modificación de la dieta: Las subas más pronunciadas afectaron a los cortes de consumo masivo —como la carne picada y la carnaza común—, lo que acelera el traslado de la demanda doméstica hacia fuentes de proteína alternativas como las carnes aviar y porcina.

Evolución del consumo per cápita: Hace dos décadas, el promedio anual por habitante superaba los 60 kilos. La progresiva pérdida del poder adquisitivo del salario y el cambio de precios relativos recortaron ese indicador hasta los 47,3 kilos en la medición móvil de los últimos doce meses, con proyecciones de una caída adicional de cara al cierre de los balances anuales.

El frente externo tracciona con valores máximos

En contraste con el retroceso del mercado doméstico, las operaciones internacionales exhibieron un dinamismo histórico durante el primer cuatrimestre. Las ventas al exterior sumaron 211.300 toneladas, lo que representó un incremento del 7,5% interanual en el volumen. Esta firmeza comercial permitió un fuerte repunte en la facturación global de la industria, generando ingresos por 1.399 millones de dólares, lo que equivale a un salto del 44,5% en divisas.

La República Popular China se mantuvo como el destino hegemónico al absorber más de la mitad de los embarques (57,4% del volumen de abril), seguida por el bloque europeo y los Estados Unidos. La rentabilidad del negocio se vio respaldada por los precios de exportación: en el segmento de cortes enfriados de alta calidad, el mercado europeo convalidó valores superiores a los 16.500 dólares por tonelada, mientras que el valor promedio general de los despachos alcanzó en abril los 6.968 dólares, el registro más alto en cuatro años.
Perspectivas y el nuevo equilibrio del negocio

Especialistas del ámbito agropecuario señalan que la cadena ganadera ingresó en una fase de de estabilización técnica tras el cierre del período de liquidación de vientres. Si bien en las últimas semanas se observaron bajas moderadas en las cotizaciones reales de las categorías de cría en el mercado de Cañuelas, el precio final en las carnicerías permanece presionado por los costos fijos de comercialización, que incluyen cargas impositivas, salarios sectoriales y logística de distribución.

A mediano plazo, los analistas anticipan que la persistencia de una demanda externa firme obligará a la industria a orientar la producción hacia animales de mayor pesaje. Esta estrategia de cría podría amortiguar parcialmente la escasez de oferta interna, aunque el factor determinante para revertir la tendencia continuará siendo la capacidad de recuperación del salario frente a un mostrador que no prevé rebajas significativas en el corto plazo.