El Presidente Javier Milei se reunió con el Presidente de la República  Popular China, Xi Jinping | Argentina.gob.ar
El Poder Ejecutivo nacional ratificó que completará antes del inicio del segundo semestre la devolución total de las divisas utilizadas de la línea de crédito con el Banco Popular de China. No obstante, la administración central mantiene bajo estricto hermetismo la decisión política de renovar o dejar caer el convenio marco bilateral con la entidad asiática, cuyo plazo de vigencia expira en agosto de 2026.

La gestión de esta compleja ingeniería de pasivos externos se encuentra bajo la órbita directa del Banco Central de la República Argentina (BCRA). En los despachos oficiales se sigue con máxima atención el devenir de las negociaciones, debido al impacto directo que el desarme de esta posición tiene sobre el nivel de reservas netas y el plan integral de saneamiento del balance de la autoridad monetaria.

El sendero de desendeudamiento con Beijing

Desde el punto de vista técnico, el Palacio de Hacienda diferencia la cancelación de los fondos efectivamente gastados de la vigencia del paraguas financiero general. Mientras el tramo activado representa la deuda real contraída, el acuerdo macro funciona como una línea de asistencia recíproca disponible entre ambas bancas centrales. Por ende, la liquidación del saldo pendiente no extingue automáticamente la vigencia del tratado.

De acuerdo con los datos que maneja el equipo económico, la evolución del pasivo con el gigante asiático muestra el siguiente panorama:

·Magnitud del convenio global: La línea total de asistencia recíproca asciende a los 130.000 millones de yuanes (una cifra cercana a los USD 19.000 millones).

·El pico de activación: El tramo que llegó a ponerse en funciones sumó en su momento 35.000 millones de yuanes (aproximadamente USD 5.000 millones).

·Cronograma de reducción gradual: Tras la extensión por doce meses acordada durante 2025, el BCRA inició una fuerte compresión del remanente. Al cierre del año pasado, el uso efectivo se había reducido a USD 1.000 millones, mientras que los registros de enero de este año ubicaron el saldo pendiente en torno a los USD 675 millones, camino a su extinción a mediados de año.

El factor geopolítico: la sombra de Washington en el tablero financiero

La resolución sobre el futuro de las relaciones financieras con China no se agota en las variables contables del BCRA, sino que está fuertemente condicionada por la diplomacia internacional y el alineamiento con la Casa Blanca. De manera simultánea a las conversaciones con Beijing, el gobierno norteamericano instrumentó un mecanismo de estabilización cambiaria a favor de la Argentina a través de un swap bilateral por un techo de USD 20.000 millones.

En este marco de asistencia cruzada, emisarios del gobierno de los Estados Unidos expresaron de forma abierta sus reservas respecto de la influencia y los convenios de infraestructura y desarrollo tecnológico que el país mantiene con capitales chinos.

A pesar de estas advertencias geopolíticas, desde los despachos de Washington aclararon formalmente que los desembolsos y el respaldo financiero otorgado por su administración no están sujetos a una ruptura o cancelación obligatoria de los acuerdos vigentes entre la Argentina y la República Popular China. Por el momento, las autoridades locales eligen ganar tiempo y postergan una definición definitiva en busca de un complejo equilibrio externo.