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El arquero se fracturó un dedo en la antesala de la consagración con el Aston Villa, pero atajó igual los noventa minutos. Aunque se pierde los amistosos previos, los plazos de rehabilitación confirman que será el titular en el estreno frente a Argelia.

Una mezcla de épica y preocupación sacudió las alarmas del seleccionado nacional en las últimas horas, pero el parte médico definitivo trajo la calma esperada para el cuerpo técnico que comanda Lionel Scaloni. Los exámenes clínicos realizados sobre el arquero estrella determinaron que, si bien afrontará un parate de casi tres semanas para rehabilitarse, su presencia en el partido inaugural de la cita máxima está totalmente garantizada.

El trasfondo del incidente roza lo cinematográfico. El futbolista marplatense padeció una pequeña fractura en el dedo anular de la mano derecha durante los movimientos precompetitivos de la final de la Europa League. Lejos de pedir el cambio, el arquero solicitó una protección especial con vendaje, disputó todo el encuentro lesionado y terminó levantando el trofeo continental con el Aston Villa.

Al confirmarse que el cuadro óseo no requiere pasar por el quirófano, los especialistas médicos optaron por un tratamiento de recuperación biológica y kinesiología que demandará veinte días. Este cronograma marginará inevitablemente al arquero de los dos compromisos preparatorios de la gira previa ante Honduras e Islandia, programados para la primera semana de junio.

Pese a quedar desafectado de esos ensayos, en el búnker albiceleste predomina la tranquilidad. Los tiempos de evolución encastran a la perfección con la fecha del debut oficial pautado para el próximo 16 de junio en la ciudad de Kansas, permitiéndole al arquero titular integrarse al grupo en plenitud de condiciones físicas para el inicio de la competencia.