El Xeneize igualó 1-1 ante el conjunto brasileño por la quinta fecha del Grupo D. Merentiel abrió la cuenta y Fágner puso las tablas. La visita terminó con diez por la expulsión de Gerson y el árbitro anuló un gol agónico de Boca a instancias de la tecnología.
BUENOS AIRES.— Final caliente, polémico y con sabor a poco en la Ribera. Boca Juniors no logró sostener la ventaja y terminó empatando 1 a 1 frente a Cruzeiro en el Estadio Alberto J. Armando por la quinta jornada del Grupo D de la CONMEBOL Libertadores. Con este resultado, el equipo comandado por Claudio Úbeda dejó pasar una oportunidad de oro y estiró la definición de la clasificación a los octavos de final hasta la última fecha.
El Xeneize hizo los méritos suficientes para quedarse con algo más. Durante la primera mitad, fue el amplio dominador del juego con 20 minutos iniciales apabulladores que convirtieron al arquero Otávio en la gran figura de la visita. El tándem por izquierda entre Lautaro Blanco y Tomás Aranda fue la principal arma de peligro para un Boca que encontró el desahogo al cuarto de hora. A los 15 minutos, Leandro Paredes ejecutó un tiro libre magistral y, justo antes de que el balón cruzara la línea, Miguel Merentiel la empujó para firmar el 1-0.
Cruzeiro también avisó en esa etapa inicial obligando a una enorme respuesta de Leandro Brey ante Kaio Jorge, pero el verdadero golpe de la visita llegó en el amanecer del complemento. A los 53 minutos, el lateral Fágner sorprendió con un derechazo cruzado que venció las manos del arquero xeneize y decretó el empate definitivo.
Expulsión, el VAR y la jugada de la polémica
El tramo final del encuentro se transformó en un monólogo de Boca, impulsado por la superioridad numérica tras la expulsión de Gerson en el conjunto de Belo Horizonte, quien vio la tarjeta roja dejando a la visita con diez hombres.
A partir de allí, el cierre del partido se sumergió en el terreno del drama y la controversia:
El gol anulado: En los minutos finales, la Bombonera estalló con lo que parecía el agónico gol del triunfo para Boca. Sin embargo, tras el llamado del VAR y la revisión en la pantalla, el árbitro venezolano Jesús Valenzuela decidió anular el tanto, cobrando mano de Delgado.
El penal no cobrado: Para colmo de males, en la última jugada del partido se produjo una clara mano dentro del área de Cruzeiro que ni el juez principal ni la tecnología consideraron sancionable, lo que desató un tumulto generalizado y airados reclamos de los futbolistas de Boca una vez decretado el pitazo final.
Con este 1-1, Boca queda condicionado y obligado a buscar la clasificación en la última jornada de la fase de grupos cuando reciba a Universidad Católica de Chile, en lo que será otra final a todo o nada.
