Un momento de extrema tensión que pudo haber desencadenado una tragedia reactivó las alarmas sobre el estado de la infraestructura deportiva en la región. Durante un encuentro correspondiente a la Liga Infantil Municipal en la localidad de Centenario, un arco de grandes dimensiones se desmoronó por completo sobre un grupo de jugadores en pleno partido. A pesar de que no se registraron heridos de gravedad, el episodio motivó una asamblea de urgencia de los padres, quienes denunciaron una alarmante falta de mantenimiento y anunciaron una presentación formal ante las autoridades comunales.
El incidente tuvo lugar el pasado domingo por la tarde, en el marco de un cotejo de la categoría 2013, la cual nuclea a adolescentes de entre 12 y 13 años de edad.
El momento del colapso y las deficiencias técnicas
De acuerdo con el testimonio de los presentes, el siniestro ocurrió de forma imprevista durante la ejecución de una jugada de pelota parada en una de las áreas. Al respecto, Damián Peñinori, padre de uno de los futbolistas que presenció el hecho, relató que tras un tiro libre la mayoría de los chicos se encontraban aglomerados debajo de la valla. Fue en ese instante cuando un jugador ingresó al arco tras la acción, provocando el desplome inmediato de la pesada estructura metálica.
Varios de los adolescentes quedaron atrapados temporalmente entre las redes de contención, mientras que otros lograron esquivar el impacto antes de que los postes tocaran el suelo. Tras una inspección ocular realizada por los propios progenitores una vez controlado el susto, se constataron graves fallas en el esquema de fijación del predio deportivo:
·Anclaje deficitario: La estructura perimetral no contaba con bases de hormigón ni sistemas de sujeción profundos, sino que estaba unida al piso mediante una estaca de hierro enterrada de forma precaria.
·Inestabilidad del terreno: El anclaje se encontraba emplazado sobre una superficie de tierra excesivamente blanda, incapaz de resistir el desgaste regular de una jornada que inicia a las 9 de la mañana y que incluye impactos de balones, choques de los jugadores y las dinámicas propias del juego.
Polémica por la suspensión del cotejo y falta de respuestas
La indignación de las familias se incrementó debido a la respuesta institucional por parte de los coordinadores de la Liga Municipal. Al elevar el reclamo en el lugar, los responsables justificaron la falta de mantenimiento alegando una supuesta sobrecarga de tareas cotidianas que les impediría revisar exhaustivamente cada cancha.
Posteriormente, las autoridades decidieron suspender el partido de forma definitiva. Sin embargo, la resolución no se fundamentó en los riesgos edilicios evidentes del predio, sino en lo que la organización catalogó como un "reclamo desmedido" por parte de las tribunas. La medida fue severamente cuestionada por los tutores, quienes señalaron que los menores terminaron siendo doblemente perjudicados por el accionar oficial.
Antecedentes en la región y plan de acción comunitaria
La viralización del caso en las plataformas digitales destapó un historial de presuntas negligencias en el mismo predio de Centenario. Según denunciaron otros usuarios de la comunidad, el complejo ya había registrado caídas previas de arcos y, recientemente, la rotura de una de las tribunas que provocó la caída de un padre con su hijo lactante en brazos. Asimismo, los damnificados recordaron con preocupación los antecedentes fatales registrados en años anteriores en las localidades de Cipolletti y Junín de los Andes por causas idénticas.
Ante este panorama de desprotección, los padres se congregaron este lunes al finalizar el entrenamiento de la división para definir los pasos legales a seguir. El colectivo vecinal resolvió exigir una auditoría técnica estricta y una fiscalización rigurosa de los predios de juego antes de permitir el inicio de nuevas fechas de la liga.
Finalmente, cuestionaron el oportunismo de la dirigencia local, recordando que las autoridades municipales se hicieron presentes el año pasado para fotografiarse con el plantel tras la obtención del campeonato, pero que actualmente se llaman a silencio a la hora de garantizar los estándares mínimos de seguridad ciudadana para los niños de la comarca.
