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El equipo de la Ribera estiró su racha negativa a cuatro partidos sin conocer la victoria. Pese al empuje en el segundo tiempo, la falta de claridad y la figura del arquero rival sentenciaron un empate que deja al "Xeneize" fuera de la zona de clasificación.

BUENOS AIRES – El clima en Brandsen 805 se cortaba con un cuchillo tras el pitazo final. Boca Juniors igualó ante Gimnasia de Mendoza en un encuentro donde la voluntad no fue suficiente para ocultar las falencias futbolísticas, profundizando un bache que ya preocupa tanto a la dirigencia como a los aficionados.
Dominio sin profundidad

En el segundo tiempo, Boca intentó volcarse al ataque empujado por el aliento de su público. Sin embargo, esa intensidad no se tradujo en fútbol asociado: al equipo le faltó claridad para romper el cerco defensivo mendocino.

Las escasísimas situaciones de peligro que logró generar el local se encontraron con una pared: Lautaro Petruchi. El arquero de Gimnasia de Mendoza respondió con solvencia cada vez que fue exigido, convirtiéndose en el responsable directo de mantener el arco en cero.
Un presente que duele: Números y tensión

Al finalizar el encuentro, la paciencia de los hinchas llegó a su límite. Los jugadores se retiraron del campo de juego entre chiflidos e insultos, reflejando la indignación de una tribuna que no ve respuestas en el césped.

La situación estadística es alarmante para las aspiraciones de Boca:

Racha negativa: El club suma cuatro partidos consecutivos sin ganar.

Posición en la tabla: Se ubica en el 9° lugar de la Zona A con apenas 9 puntos.

Clasificación: Al día de hoy, el equipo estaría quedando fuera de los playoffs.

Por el lado de la visita, Gimnasia de Mendoza se lleva un punto valioso de una cancha mítica, sumando 8 unidades y ubicándose en la 13° posición de la tabla.