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La estabilidad de la próxima Copa del Mundo, programada para disputarse en Norteamérica, se encuentra bajo un manto de incertidumbre legal. La reciente ofensiva militar y captura de Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses ha encendido las alarmas en Zúrich, donde el Comité Ejecutivo de la FIFA analiza si las acciones de Washington violan los estatutos de neutralidad y paz del organismo.

El fantasma de las sanciones históricas

La normativa del ente rector del fútbol mundial es estricta respecto a la participación de naciones involucradas en conflictos bélicos o intervenciones unilaterales. Existen precedentes que hoy pesan sobre la mesa de decisiones:

·Rusia (2022): Tras la invasión a Ucrania, el país fue vetado de toda competencia internacional (FIFA y UEFA), sanción que se mantiene firme hasta la fecha.

·Yugoslavia (1992): Fue excluida de la Eurocopa por su guerra civil interna.

·Alemania (1950): Su federación fue disuelta y el país marginado tras las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial.

El bombardeo y la detención de un mandatario extranjero en funciones representan, para muchos especialistas en derecho deportivo, una vulneración directa que podría dejar a Estados Unidos fuera de su propio torneo o, en el caso más extremo, forzar un cambio de sede.

Tensión en la alianza organizativa: El factor México

La situación se complica no solo por la acción en Venezuela, sino por la retórica hostil hacia sus socios de organización. Donald Trump ha puesto en duda la autoridad de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, afirmando que el control del país vecino está en manos de grupos criminales.

Esta postura genera una grieta diplomática sin precedentes entre dos de los tres anfitriones (EE.UU. y México), a menos de medio año del puntapié inicial. La falta de cohesión entre los organizadores es un motivo de peso para que la FIFA considere la inviabilidad logística y política del evento.

¿Habrá "doble vara" en Zúrich?

A pesar del reglamento, existe un fuerte componente político que podría salvar el certamen. Hace apenas un mes, Gianni Infantino condecoró a Trump por sus "aportes a la diplomacia", y la dependencia económica de la FIFA respecto al mercado norteamericano es total.

A diferencia del caso ruso, donde la condena fue inmediata y unánime, el organismo rector parece mostrarse cauteloso. Si la FIFA opta por no intervenir, Argentina y el resto de las selecciones clasificadas seguirían con su preparación normal, pero el precedente de impunidad marcaría un antes y un después en la historia del deporte mundial.