Estudiantes, docentes y directivos realizaron una jornada de visibilización afuera del establecimiento. Denuncian falta de baños, aulas insuficientes ante el nuevo diseño curricular y que las canchas son tierra de nadie: "Encontramos botellas, jeringas y hasta gente haciendo asados".
La comunidad educativa del CPEM 46 de esta capital sacó su reclamo a la calle. Este miércoles, estudiantes, docentes y familias se concentraron en las afueras del establecimiento para colgar cartelería y visibilizar una preocupante crisis que conjuga el colapso del espacio físico con graves episodios de inseguridad en los predios escolares.
La falta de infraestructura edilicia para responder al crecimiento de la institución, sumada al abandono de las áreas recreativas externas, motivó una medida de fuerza comunitaria que busca respuestas urgentes por parte de las autoridades provinciales.
Espacios colapsados y sin lugar para el nuevo diseño curricular
La realidad puertas adentro del colegio es compleja. Con una matrícula que no para de crecer, la estructura original ha quedado completamente desbordada, afectando de manera directa el dictado de clases y las condiciones laborales del personal.
Manuel Martínez, director del CPEM 46, explicó en el lugar la gravedad de la situación:
“Este día estamos afuera de la escuela con los estudiantes del turno mañana, colgando cartelería y buscando visibilizar una situación que vive la escuela que es la falta de espacios, falta de baños, situaciones de inseguridad y además cuestiones que nos preocupa respecto al edificio de la escuela”.
De acuerdo con la máxima autoridad de la institución, el desfasaje edilicio se profundizó con las recientes transformaciones educativas, las cuales demandaron más personal pero sin el correlato de las obras necesarias:
“Con la implementación del nuevo diseño curricular, ha crecido mucho la planta funcional, por ende los espacios de la escuela quedan muy chicos, como la sala de profesores, donde se reúne mucha gente”.
Esta escasez de metros cuadrados repercute directamente en las trayectorias escolares, limitando talleres clave y las instancias de apoyo pedagógico:
“Por otra parte, a la escuela le faltan espacios para dictar materias que se dictan a contraturno, como Comunicación y Medios, ESI, Integración Tecnológica; y lo mismo estamos viviendo con las clases de consultas. Los docentes no tienen un espacio donde dar clases de consulta, eso dificulta mucho el funcionamiento de la escuela en general”.
A esto se suma una alarmante deficiencia sanitaria para la cantidad de adolescentes que asisten diariamente:
“La matrícula de la escuela anda en alrededor de 500 estudiantes y tenemos una sola batería de baños, que es realmente poco”.
El peligro en las canchas: vandalismo, asados y vidrios en el piso
El otro gran frente de conflicto se ubica en el exterior del edificio, puntualmente en el sector de las canchas y patios. La falta de un cerramiento perimetral efectivo y la ausencia de controles convirtieron el área recreativa en un espacio copado por personas ajenas a la institución, lo que ya derivó en accidentes y hechos de violencia.
“En las canchas de la escuela, hace tiempo que se viven situaciones muy complejas con gente que se mete de afuera. En el verano ha habido gente que ha entrado desde las canchas a pernoctar en los patios de la escuela, grupos que se meten a jugar al fútbol y rompen el alambrado”, relató Martínez con preocupación.
El director remarcó que la vulnerabilidad del predio propició agresiones hacia los propios alumnos:
“El año pasado, estudiantes de otras escuelas que ingresaron golpearon a un estudiante de nuestra escuela. Es un espacio que se está deteriorando mucho y hay hasta vecinos que ingresan con sus animales a pasearlos para hacer sus necesidades, gente que ha hecho asado en las canchas... Es un lugar donde es común encontrar restos de botellas, jeringas y muchas basuras en general, lo que dificulta el dictado de las clases de Educación Física”.
La situación pasó de ser una amenaza latente a un peligro físico real la semana pasada, cuando la falta de mantenimiento del piso provocó las heridas de un alumno.
“La semana pasada un chico jugando en la cancha se cayó, se lastimó la mano porque se clavó unos vidrios que habían quedado tirados. Todas estas cuestiones son las que nos movilizan como comunidad educativa, con estudiantes, docentes, familias, para visibilizarlos y esperar que lo antes posible se puedan resolver estas situaciones”, concluyó el directivo.
Por estas horas, la comunidad del CPEM 46 espera una convocatoria formal de las autoridades educativas del Neuquén para trazar un plan de contingencia edilicia y un esquema de seguridad que garantice el normal desarrollo de las actividades escolares.
