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El defensor del pueblo del sector, Eugenio Semino, cuestionó con dureza la falta de respuestas de la agenda política ante una realidad económica asfixiante que empuja a los adultos mayores a seguir trabajando y desalienta el futuro de las nuevas generaciones.

La delicada coyuntura socioeconómica que atraviesan los jubilados y pensionados en la Argentina volvió a encender las alarmas de los especialistas en gerontología. Según advirtió el defensor del pueblo de la tercera edad, Eugenio Semino, la depreciación constante de los ingresos previsionales ha configurado un escenario crítico que afecta la subsistencia de una parte mayoritaria de la población de adultos mayores en el país.

El especialista remarcó que las dificultades actuales no responden a un fenómeno coyuntural reciente, sino a un proceso de deterioro que se ha sostenido de forma ininterrumpida durante los últimos quince años, independientemente de los signos políticos de los sucesivos gobiernos de turno.

Un piso de ingresos insuficiente para la subsistencia

De acuerdo con las estimaciones brindadas por Semino, el universo de afectados por la licuación de haberes alcanza dimensiones alarmantes en el tejido social. Alrededor de cinco millones de beneficiarios del sistema previsional perciben ingresos consolidados que rondan apenas los 470.000 pesos mensuales, una cifra que queda completamente desfasada frente al costo real de las canastas básicas de consumo, salud y vivienda.

Por otra parte, el defensor del pueblo criticó fuertemente el cese de las discusiones parlamentarias en torno a la fórmula de actualización de haberes mínimos, tras los debates legislativos y posteriores vetos del año 2024. Desde su perspectiva, existe una marcada desconexión entre la agenda de debate de los partidos políticos y las urgencias empíricas que reportan diariamente los efectores de salud y asistencia social en las consultas cotidianas.

El mercado laboral y el "espejo" para la juventud

La falta de cobertura de las necesidades elementales ha generado una distorsión en la pirámide demográfica y laboral del país. Ante la imposibilidad de cubrir costos fijos básicos como alquileres, expensas, medicamentos y alimentación con los haberes de la seguridad social, un porcentaje significativo de adultos mayores se ve obligado a reinsertarse o permanecer en el mercado de trabajo (tanto formal como informal) más allá de la edad de retiro.

Esta dinámica, de acuerdo con el análisis del gerontólogo, produce un impacto secundario nocivo sobre las nuevas generaciones de trabajadores:

·Falta de incentivos: La precariedad habitacional y alimentaria de la tercera edad funciona como un desincentivo para los jóvenes en formación.

·Proyección a futuro: La realidad previsional actual distorsiona las expectativas de desarrollo profesional de la juventud, al observar que años de capacitación y esfuerzo laboral desembocan en una vejez con ingresos mínimos que no garantizan la supervivencia básica.