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Lo que debía ser un momento de festejo tras el pase de la Selección argentina a la final de la Copa del Mundo 2026 terminó en un durísimo enfrentamiento político. La vicepresidenta Victoria Villarruel y Patricia Bullrich, jefa de la bancada de La Libertad Avanza en la Cámara Alta, protagonizaron una acalorada discusión vía chat donde se mezclaron el calendario legislativo, la soberanía nacional y la legitimidad electoral.

El origen de la discordia: ¿festejo o sesión?

La tensión se desató inmediatamente después de la victoria del seleccionado nacional ante el representativo de Inglaterra. En medio del clima de celebración, la titular del Senado sugirió la conveniencia de aplazar la sesión prevista para este jueves, argumentando la dificultad de sesionar en un contexto de alta expectativa social por la final del torneo.

Esta postura fue rechazada de plano por Bullrich, quien insistió en que el tratamiento parlamentario no debía sufrir postergaciones. A partir de allí, el intercambio de mensajes comenzó a subir de tono rápidamente, trascendiendo a los principales medios nacionales tras una publicación inicial del diario La Nación.

Soberanía territorial en debate

El desacuerdo sobre las fechas derivó de inmediato en una discusión de fondo sobre el proyecto que busca eliminar los topes a la adquisición de campos por parte de capitales internacionales.

·La postura de Villarruel: Objetó de manera categórica el espíritu de la iniciativa, asegurando que flexibilizar las condiciones de compra a extranjeros equivale a comprometer el patrimonio nacional y "rifar" el territorio.

·La defensa de Bullrich: Sostuvo que las modificaciones propuestas representan un pilar estructural del programa de reformas de La Libertad Avanza, acusando a la vicepresidenta de no alinearse con la plataforma del oficialismo.

Cruces personales y reproches políticos

La discusión alcanzó su punto más crítico cuando la presidenta de la bancada oficialista arremetió con una frase tajante: "Si no te gusta, renunciá", al tiempo que le enrostró a Villarruel su caudal de votos en contiendas electorales previas.

Lejos de retroceder, la vicepresidenta reivindicó su propia legitimidad al haber sido electa por el voto popular en la fórmula presidencial y contraatacó cuestionando el rol y la sintonía de Bullrich con Karina Milei, secretaria general de la Presidencia. El altercado cerró con descalificaciones mutuas y especulaciones sobre el destino político de cada una, visibilizando una vez más la grieta insalvable que separa a la titular del Senado del núcleo duro de la Casa Rosada.