
El Ministerio de Defensa de la Nación dio un paso clave en el proceso de modernización tecnológica de las Fuerzas Armadas al formalizar la adquisición de un lote inicial de fusiles ARAD de última generación. La operación, concretada a finales de junio bajo la modalidad de acuerdo de Estado a Estado (G2G), se inscribe dentro de la política de estrechamiento de lazos bilaterales y alineamiento internacional promovida por el presidente Javier Milei.
La primera fase del convenio contempla el desembolso de 1,73 millones de dólares para la provisión de 700 fusiles de asalto ARAD 7 (calibre 7,62 mm), además de accesorios complementarios y 167 kits de entrenamiento para munición de fogueo. Se prevé que el primer despacho de este armamento arribe a territorio nacional durante las próximas semanas.
El acuerdo marco establece una cláusula de opción de compra que permite ampliar la inversión hasta un techo de 12 millones de dólares en un horizonte de tres años. Esta flexibilidad habilitará a las distintas fuerzas a incorporar tanto la versión ARAD 7 como la variante ARAD 5 (calibre 5,56 mm), según los requerimientos tácticos específicos del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea.
El financiamiento de esta compra estructural se canaliza a través de las partidas del Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF), en línea con las directivas del Plan de Capacidades Militares (PLANCAMIL) destinadas a actualizar los recursos del instrumento militar argentino.
Transición doctrinaria y fin de una era
La incorporación del material de la firma estatal Israel Weapon Industries (IWI) marca el comienzo del retiro paulatino del célebre Fusil Automático Liviano (FAL). Diseñado por la firma belga FN Herstal, el FAL ingresó al servicio de las fuerzas locales en la década de 1960 y constituyó la espina dorsal del equipamiento individual en hitos históricos como el conflicto de Malvinas.
El proceso de selección del ARAD se inició formalmente en 2024. Tras una serie de evaluaciones técnicas dirigidas por el Estado Mayor Conjunto, comitivas de especialistas argentinos viajaron a territorio israelí para inspeccionar las plantas de producción y someter las piezas de artillería portátil a rigurosos ensayos de campo. Los informes de idoneidad técnica elaborados por las tres fuerzas terminaron de volcar la balanza en favor de la propuesta de IWI.
Fuentes del sector de defensa precisan que la sustitución de la plataforma de fuego será un proceso a largo plazo. La remesa inicial que ingresará al país se destinará a ensayos operativos en el terreno, validaciones de resistencia y al desarrollo de nuevos manuales de instrucción. Solo después de consolidar esta fase de aclimatación técnica se procederá a un despliegue masivo y a la eventual llegada de otros elementos del programa, que proyecta sumar pistolas, ametralladoras ligeras y sistemas de mira óptica avanzados.
