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Cayeron en un allanamiento donde secuestraron más de 5 kilos de cannabis, cuatro armas con numeración limada y un búnker con cámaras de vigilancia. El imputado tenía carnet de Reprocann, pero la fiscalía demostró que excedía los límites legales y comercializaba la droga.

La fiscal del caso Eugenia Titanti formuló cargos este miércoles contra una mujer y un hombre, identificados por sus iniciales como Y.D.P. y H.R.I.J., acusados de montar una estructura destinada a la siembra, cultivo, acopio y fraccionamiento de cannabis sativa con fines de comercialización en la localidad de Rincón de los Sauces. En la audiencia de control, el magistrado interviniente avaló todos los cargos y les dictó cuatro meses de prisión preventiva.

El operativo, concretado el pasado 2 de junio en el barrio La Falda, se enmarca en la serie de investigaciones coordinadas por el Ministerio Público Fiscal y la Policía de Neuquén bajo la nueva ley provincial de microtráfico, que ya permitió sacar de circulación más de 11 kilos de estupefacientes en la región de Vaca Muerta.

Un invernadero "indoor" y blindaje con videovigilancia

De acuerdo con la teoría del caso presentada por la fiscal Titanti y el asistente letrado Luciano Vidal, la pareja desarrollaba la actividad ilícita en la vivienda que compartían. El inmueble estaba acondicionado con tecnología avanzada de iluminación, sistemas de extracción de aire y un complejo de videovigilancia compuesto por ocho cámaras orientadas estratégicamente hacia el exterior para monitorear los movimientos del barrio.

Durante el exhaustivo allanamiento, las fuerzas policiales secuestraron:

·Sustancias: Más de 5 kilogramos de cannabis sativa procesada y distribuida en frascos, bolsas y recipientes listos para su distribución.

·Producción: Cientos de semillas de distintas variedades genéticas y 28 macetas con plantines en proceso de germinación.

·Logística: Dos balanzas digitales de precisión, teléfonos celulares y una libreta con anotaciones clave sobre transacciones y clientes.

·Arsenal: Cuatro armas de fuego y 154 municiones de distintos calibres. La fiscalía detalló que, si bien una de las armas poseía papeles de tenencia, tres de ellas tenían la numeración limada o suprimida y carecían de cualquier tipo de autorización legal.

El escudo del Reprocann que no fue

Uno de los puntos más álgidos del debate judicial giró en torno a que uno de los imputados contaba con una inscripción vigente en el Registro del Programa de Cannabis (Reprocann). Sin embargo, la fiscal Titanti fue tajante al desestimar que dicha condición otorgara impunidad frente a las conductas investigadas.

La representante del Ministerio Público Fiscal argumentó que el volumen de la sustancia incautada excedía de manera desproporcionada los límites máximos permitidos para el autocultivo medicinal. Sostuvo además que el hallazgo de las balanzas, el material de fraccionamiento, las agendas con cifras de dinero y las armas con numeración suprimida son rotundamente incompatibles con un fin terapéutico, evidenciando un claro entramado de narcomenudeo.

Las pruebas y la calificación legal

Para sustentar la acusación, la fiscalía expuso una serie de evidencias contundentes acumuladas entre el 9 de abril y el 2 de junio, que incluyeron una denuncia vecinal, tareas de observación y filmación aérea mediante el uso de drones, los resultados del allanamiento y un pormenorizado cruce de información patrimonial, financiera y contable de los acusados que aún continúa bajo análisis.

El juez de garantías Juan Pablo Encina dio por acreditada la plataforma fáctica y les atribuyó a ambos los delitos de:

Siembra y cultivo de plantas y guarda de semillas utilizables para producir estupefacientes.

Tenencia de estupefacientes con fines de comercialización.

Tenencia ilegítima de armas de fuego de guerra.

Encubrimiento por receptación dolosa (por el armamento limado), todo en calidad de coautores.

Además de ordenar el traslado de los imputados a dependencias policiales para cumplir con la prisión preventiva por el lapso de cuatro meses, el magistrado dispuso mantener la vivienda del barrio La Falda completamente clausurada durante el mismo período para preservar la escena y continuar con las pericias informáticas y químicas correspondientes.