Claudio Barrelier permanece como el principal imputado por el asesinato de la menor en barrio Cofico. El uso de canes adiestrados resultó clave para hallar los restos ocultos en Ampliación Ferreyra. El fiscal Raúl Garzón indaga si existió encubrimiento en el traslado del cuerpo.
La investigación por el femicidio de Agostina Vega ingresó en una etapa de definiciones periciales tras el hallazgo de los restos de la adolescente en la periferia de la capital cordobesa. Aunque los elementos probatorios acumulados por los gabinetes técnicos posicionan a Claudio Barrelier (33) como el autor materialitario del asesinato, el Ministerio Público Fiscal enfoca sus esfuerzos en determinar el entramado logístico que rodeó al crimen, sin descartar la participación de terceras personas en la posterior maniobra de ocultamiento.
El operativo de rastrillaje, que abarcó una superficie de 200 hectáreas en una zona rural del barrio Ampliación Ferreyra, al sur de la ciudad, logró cerrarse sobre un punto específico del terreno gracias a la intervención de perros adiestrados de las fuerzas de seguridad. Los especialistas de los cuerpos de bomberos y la policía debieron excavar en el perímetro señalado por uno de los canes, localizando los restos segmentados de la víctima debajo de la superficie. Fuentes de la causa señalaron que el terreno no presentaba indicios visibles de remoción, debido a que las inclemencias climáticas y la humedad de los días previos habían borrado las huellas de la fosa de forma natural.
La hipótesis principal de la fiscalía sostiene que el ataque fatal se perpetró durante la madrugada del domingo en un inmueble ubicado sobre la calle Juan del Campillo al 800, en el barrio Cofico. A partir de esa certeza temporal, los peritos intentan reconstruir los pasos que dio el acusado para acondicionar los restos antes de emprender el viaje hacia la zona descampada.
La pesquisa busca corroborar las versiones que indican el uso de contenedores específicos o herramientas complejas para el traslado, elementos que habrían facilitado el movimiento de la carga sin levantar sospechas en el vecindario. La recolección de registros fílmicos de las cámaras de seguridad públicas y privadas del sector céntrico y de los accesos viales resulta prioritaria para consolidar el mapa del recorrido.
Si bien el fiscal de instrucción Raúl Garzón descarta por el momento la presencia de coautores en el momento del homicidio, la hipótesis del encubrimiento agravado cobra fuerza entre los colaboradores judiciales.
·El vehículo utilizado: La atención de los investigadores se posa sobre la titularidad de un automóvil Ford Ka que Barrelier empleó para movilizar los restos de la menor desde barrio Cofico hacia el sector rural.
·Maniobras de limpieza: El rodado fue sometido a un lavado profundo antes de ser localizado y secuestrado por las autoridades, una acción que para los pesquisas denota un claro intento de destrucción de material genético y rastros hemáticos.
Ejes prioritarios de la autopsia: El fiscal Garzón aguarda los resultados definitivos de los exámenes forenses en la morgue judicial para responder a dos interrogantes fundamentales del legajo: determinar con precisión científica la causa mecánica de la muerte de Agostina Vega y establecer si la menor fue víctima de abusos sexuales previos al fallecimiento.
El análisis de las comunicaciones telefónicas del imputado y los testimonios de su entorno directo marcarán las próximas jornadas de un caso que mantiene en vilo a la comunidad cordobesa, mientras se define la fecha para la declaración indagatoria del único detenido.
