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Un gravísimo siniestro vial que pudo haber tenido consecuencias fatales se registró este miércoles por la tarde-noche sobre la Ruta Provincial 51. Una camioneta Jeep, en la que viajaban dos operarios con destino a la zona hidrocarburífera, embistió de lleno a dos caballos que irrumpieron de forma imprevista sobre la calzada. A pesar de la violencia del impacto, ambos ocupantes resultaron ilesos por milagro, aunque uno de los equinos murió en el acto.

El hecho se produjo alrededor de las 19:30 en las inmediaciones del lago Los Barreales, un corredor estratégico caracterizado por un flujo diario constante de vehículos de gran porte y personal vinculado a la actividad hidrocarburífera. Las víctimas, dos hombres domiciliados en Neuquén capital, se dirigían hacia la localidad de Añelo por compromisos laborales cuando se encontraron sorpresivamente con los animales en medio de la cinta asfáltica.

Un factor agravante: animales unidos por una soga

De acuerdo con el testimonio de los afectados, la maniobra para evitar la colisión resultó matemáticamente imposible debido a la nula visibilidad y a la velocidad de aparición de los equinos. El escenario sumó un componente de extremo peligro que tomó por sorpresa al conductor: los dos caballos se desplazaban atados entre sí por una extensa cuerda sujeta a sus bozales, lo que anuló cualquier vía de escape sobre los carriles.

Gustavo Raimondi, uno de los damnificados, relató en declaraciones a Radio 7 los detalles de la secuencia: “Fue de golpe. Veníamos circulando normalmente y aparecieron los caballos en medio de la ruta. Intenté esquivarlos, pero era imposible”.

Como resultado de la colisión, uno de los caballos pereció de forma instantánea sobre el asfalto. El segundo animal, que arrastraba el cuerpo del primero debido a la ligadura, logró escapar hacia los campos linderos luego de que un grupo de operarios petroleros que transitaba por el lugar interviniera rápidamente para cortar la soga de sujeción. Por su parte, el vehículo utilitario experimentó severas destrucciones materiales en el sector frontal, los laterales y el parabrisas, aunque la estructura conservó la tracción mecánica para seguir rodando.

Asistencia de emergencia y fuerte malestar por la falta de controles

Tanto Raimondi como su compañero de viaje experimentaron politraumatismos leves y un severo cuadro de shock, lo que motivó la inmediata suspensión de la jornada de trabajo y el consecuente retorno a la capital provincial. La emergencia fue atendida en primera instancia por otros automovilistas y por personal de la Policía de Neuquén que realiza tareas de vigilancia adicional en las operadoras del sector, quienes ordenaron el tránsito en una ruta desprovista de luminarias públicas. Asimismo, personal de seguridad privada colaboró en el balizamiento del perímetro y en la remoción del cuerpo del animal para neutralizar el riesgo de nuevos choques en cadena.

Tras el siniestro, las víctimas elevaron un enérgico reclamo frente a la desidia gubernamental respecto de la presencia crónica de ganado mayor sobre las banquinas y la falta de alambrados perimetrales eficientes en los campos que circundan los yacimientos. Raimondi enfatizó que la problemática con vacas y caballos sueltos es un factor de riesgo permanente para los miles de trabajadores que sostienen el movimiento del sector energético, exigiendo que los organismos competentes rastreen las marcas de los equinos para determinar las responsabilidades civiles y penales de los propietarios de los campos.