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Un tribunal neuquino ratificó la pena para un delincuente que baleó a quemarropa a un hombre por una disputa relacionada con su expareja. La víctima sobrevivió tras múltiples cirugías y el agresor ya no podrá apelar.


Un trasfondo de hostigamiento y disputas personales derivó en una severa condena de prisión efectiva para un hombre que ejecutó un ataque armado en las calles de Senillosa. La investigación judicial demostró que la balacera estuvo motivada por un contexto de conflictividad previa vinculado a la expareja del agresor, quien ya contaba con antecedentes por el uso ilegal de armas de fuego y amenazas.


La tarde del hecho, el atacante interceptó a la víctima utilizando una bicicleta como medio de transporte y gatilló su arma de manera reiterada con la clara intención de provocarle la muerte.

La impericia del tirador y la celeridad en la asistencia sanitaria posterior impidieron que el episodio se transformara en un homicidio consumado. El herido debió ser derivado de urgencia a la capital provincial para salvar su vida a través de complejas intervenciones quirúrgicas.


La fiscalía ponderó el peligro generado para terceros al efectuar múltiples disparos en un sector urbano concurrido. Con el consentimiento del propio acusado, quien declinó cualquier instancia de apelación para agilizar el inicio del cumplimiento del castigo en un establecimiento penitenciario, los magistrados dieron por cerrado el expediente y unificaron la nueva pena con el remanente de una condena anterior que el imputado violó al momento de cometer el atentado.