Matías Herrera, director de Medioambiente de Plaza Huincul, confirmó que a mediados de junio se concretará el cese del actual vaciadero. Habrá controles las 24 horas, registro de patentes y un punto de transferencia para los recicladores.
Herrera, encargado de llevar adelante los trabajos en el basurero, señaló que "estamos a muy poquito de inaugurar y comenzar a transicionar esta nueva gestión de residuos dentro de la ciudad, que es un trabajo enorme que ha llevado adelante la gestión. Personalmente, como vecino, hasta celebro poder dar solución a un problema histórico de la ciudad", dijo.
Luego puntualizó: "Por ejemplo, siempre vi este dato de que el 85 % de los basureros en Neuquén son basureros a cielo abierto y el 95 % o 96 % de la Argentina son basureros a cielo abierto; nosotros no estamos aislados y hay una situación compleja que requiere un Estado presente, como se está haciendo en la actualidad". Herrera dialogó con este medio respecto a la remediación del basural.
P: Bueno, con respecto a las quemas, ¿ustedes van a insistir en hablar con esta gente para pedir que no continúen?
MH: Sí, por ahora la herramienta que tenemos hoy en día es el control y la mediación. Hasta que se haga el cierre definitivo y ya sea controlado y limitado el uso de este espacio, que es el basurero y que tiene que tener un control adecuado.
P: Bueno, y lo otro es dentro de dos semanas, o sea ahora a mediados de junio a más tardar, cierra el actual basurero. Ya vimos que están colocados los carteles indicando que...
MH: Sí, todo el trabajo grueso ya se pudo generar. La fosa nueva ya está generada, está impermeabilizada con material mineral. La fosa actual, esto también es un dato buenísimo, si alguien es curioso puede ponerse en Google Earth y moverse en el tiempo para ver cómo estaba el basurero en 2003, 2010 o 2022, donde teníamos 12 áreas de afectación. Lo que pudimos lograr es reducirlo, limitarlo y que nos quede una fosa de solamente dos hectáreas, que es un trabajo enorme que se ha hecho y, bueno, lleva tiempo, horas de máquina, trabajo social y la parte de los factores ambientales. Son muchas aristas que se han trabajado, pero por suerte el grueso y la parte técnica ya están; solamente nos queda poder ultimar estos detalles y estamos a punto de iniciar una nueva gestión de residuos en la ciudad.
P: ¿Cómo sigue a partir de ahora? Porque vi el proyecto y se iba a colocar un puesto de control en el ingreso...
MH: Justamente, exactamente eso. Estamos esperando poder extender la línea eléctrica hasta los inicios del basurero, poner obviamente lo que van a ser portones, una garita de control y va a haber gente controlando las 24 horas. El horario de funcionamiento se está definiendo, pero obviamente será desde la mañana temprano hasta la tarde-noche. A cada vecino que vaya a limpiar o tenga que disponer residuos se le va a pedir documento, número de patente y se van a poder clasificar los residuos dentro de este punto de transferencia. Ya a la fosa de rechazo no se va a ingresar, solamente lo hará el personal autorizado. La idea es hacer un espacio controlado, poder comenzar a recuperar materiales y, obviamente, delimitar todas estas problemáticas que estamos debatiendo hoy justamente.
P: ¿Los recirculadores van a poder acceder al basural para hacer su trabajo?
MH: Sí, sí. Los vecinos que se identificaron que son de Huincul van a ser absorbidos para trabajar internamente; ellos van a ayudarnos a ordenar y dirigir a los vecinos hacia estos puntos de transferencia.
P: ¿Van a recibir algún pago por ese trabajo?
MH: Sí, la idea justamente es absorberlos; ya el relevamiento está y tenemos los datos de los vecinos. Pero la otra pregunta es qué ocurre con los otros 25, y en esto también hay que ponerse en un punto en el que no hay que generalizar, sino ver cada caso puntual y darle la entidad que corresponde a las personas. Con estas otras 25 personas se ha hablado y hay que tener la permeabilidad de saber que están buscando estos materiales para llegar a fin de mes, básicamente. A estos 25 vecinos se les toman los datos, ya hay varios que están relevados, se los anota en la planilla y ellos van a poder recircular e ingresar a recuperar los materiales, pero recalcando esto: no desde la fosa y no revisando la basura, sino desde el punto de transferencia o el punto limpio que se va a hacer. Entonces, estas personas van a poder seguir juntando y recopilando el material que necesitan.
P: ¿Y trabajando en mejores condiciones sanitarias?
MH: Sí, sí, sí. Poder recuperar metales en un punto de transferencia varía mucho a estar revisando la basura directamente. Es lo que hay que evitar; no generalizar, sino ver cada caso puntual y dar el respeto que merece cada persona.
P: Bueno, y con los residuos orgánicos domiciliarios, ¿qué se va a hacer? ¿Cómo se va a hacer la disposición final o cómo se van a manejar?
MH: Bien, hay que tener en cuenta que estamos en una transición de una gestión de residuos. Vuelvo a resaltar lo mismo: un basurero que hace 70 años que está abierto. Mi abuelo y mi bisabuelo lo han ido alimentando por una falta de gestión de residuos y también por una falta de conciencia a veces. Nosotros estamos haciendo un fuerte trabajo en educación ambiental recorriendo todas las escuelas de Plaza Huincul, pensando que van a ser las nuevas generaciones las que van a hacer el correcto uso de estos espacios. Entonces, cuando hablamos de los residuos orgánicos, creo que es la responsabilidad de todos los vecinos poder gestionarlos internamente con un compostaje. El vecino que no pueda hacerlo, obviamente, irá a la fosa de rechazo, pero la idea es seguir trabajando en la gestión de residuos y recuperando todos los materiales reciclables. Hay que trabajar con conciencia, porque yo creo que los microbasurales o las problemáticas de basura no brotan de la tierra, sino que somos los mismos vecinos los que hacemos mal uso de estos espacios. Tenemos que trabajar nuevamente en comunidad, recalcarle a mi vecino cuáles son los hábitos correctos para poder habitar la ciudad que todos queremos y poder controlar la problemática de los residuos que estamos generando entre todos, sea por falta de conciencia, por costumbre o hasta por una identidad cultural que tenemos.
