La comisión directiva de River Plate no detiene su marcha en el presente período de transferencias. Con la reciente incorporación del defensor Nicolás Otamendi ya oficializada, la gestión liderada por Stefano Di Carlo fijó sus cañones en otra pieza de la Selección Argentina que alzó la copa en Qatar. Se trata de Ángel Correa, atacante con el que la institución de Núñez ya concretó un principio de acuerdo en los términos contractuales.
Negociaciones avanzadas con el jugador y el factor retorno
Las tratativas con el entorno del delantero venían madurando desde el mes de abril. Para seducir al futbolista surgido en San Lorenzo y con extenso recorrido en el Atlético de Madrid, River se comprometió a equiparar sus ingresos actuales en el exterior y a extenderle un proyecto a largo plazo. El atacante ve de manera muy positiva la oportunidad de retornar a las canchas argentinas luego de una década afuera, entusiasmado por sumarse a la estructura que comanda Eduardo Coudet.
Sin embargo, el verdadero desafío administrativo para la dirigencia riverplatense estará en convencer a su actual club, Tigres de México. En la entidad de Nuevo León, Correa es una pieza indiscutible del esquema del técnico Guido Pizarro. Su performance en la liga norteamericana expone estadísticas contundentes: en 54 presentaciones oficiales marcó 23 tantos y brindó 13 pases de gol, viniendo además de jugar el partido decisivo de la Concachampions, donde Tigres quedó a las puertas del título tras caer ante el Toluca de Antonio Mohamed.
La brecha económica entre los clubes
El principal escollo para destrabar el pase radica en las altas pretensiones financieras del conjunto mexicano. Tigres invirtió cerca de 9,5 millones de dólares para adquirir su ficha hace solo un año y no planea dejarlo ir por menos de 14 millones de la misma moneda.
Por su parte, en los despachos del Monumental consideran que esa cotización está por encima de los valores de mercado. La intención inicial de River es plantarse con una propuesta cercana a los 10 millones de dólares, aunque los directivos admiten un margen de flexibilidad para estirarse en las cifras con tal de complacer el pedido de Coudet, quien visualiza al rosarino como el salto de calidad definitivo para encarar el Torneo Clausura, la Copa Argentina y la Copa Sudamericana.
