El primer izamiento de la bandera argentina en las Islas Malvinas ocurrió el 6 de noviembre de 1820, apenas cuatro años después de la declaración de la Independencia. El protagonista de aquel episodio fue David Jewett, un marino nacido en Estados Unidos que estaba al frente de la fragata Heroína al servicio de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
La escena tuvo un componente tan particular como simbólico: Jewett tomó posesión formal de las islas en nombre del Gobierno de las Provincias Unidas y realizó una ceremonia pública en Puerto Soledad, frente a los capitanes y tripulaciones de barcos de distintas nacionalidades que se encontraban allí. La bandera celeste y blanca fue acompañada por una salva de 21 cañonazos y la lectura de una proclama.
La importancia del episodio no estuvo solo en la bandera, aquella ceremonia constituyó una manifestación oficial y pública del ejercicio de soberanía sobre las islas. El acto tuvo además difusión en América y Europa y, según la posición oficial argentina, no recibió una protesta de Gran Bretaña ni de otra potencia extranjera en ese momento.
El episodio de 1820 formó parte de una serie de medidas mediante las cuales el naciente Estado argentino buscó sostener su presencia y jurisdicción sobre las Malvinas. En 1829 se creó la Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas y las adyacentes al Cabo de Hornos en el Mar Atlántico, otro de los hitos que la Argentina presenta como parte de ese proceso.
La situación cambió el 3 de enero de 1833, cuando fuerzas británicas tomaron las islas y expulsaron a las autoridades argentinas. Desde entonces comenzó una disputa de soberanía que continúa hasta la actualidad.
