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Celeste Alvarenga es rescatista de Cutral Co y viajó con la Brigada Fénix a Venezuela para participar de las tareas de búsqueda de sobrevivientes, tras el doble temblor que afectó a ese país a fines de junio pasado. Le tocó formar parte del grupo que halló sin vida a Lucas Gámez, el chiquito argentino que murió abrazado a sus abuelos.

La Brigada Fénix operó en La Guaira, el histórico puerto donde el terremoto devastó la ciudad. A su retorno, dialogó con este medio.

P_: Bueno, Cele, estuviste en La Guaira, ¿no es cierto? Apenas llegaron ustedes fueron a buscar a Lucas (Gámez, el chiquito de 8 años que fue hallado sin vida).

CA_: Sí, estábamos abocados al hotel Miramar, en la búsqueda de Lucas y sus abuelos.

P_: Y pudieron recuperar, recuperación, se dice cuando lo sacan sin vida

CA_: Si.

P_: Él estaba con sus abuelos, recuperaron a los tres.

CA_: Si

P_: Después de ahí te fuiste a otro edificio. Contanos un poquito.

CA_: Ahí, a partir de ese momento, el grupo se dividió en dos, nosotros éramos 15. Se dividió en dos, un grupo trabajaba con dos médicos y el otro grupo trabajaba con otros dos médicos. El grupo mío nos movimos al edificio de atrás del Miramar, donde estaba Lucas, y nos abocamos a la búsqueda de la familia de uno de los chicos que estaba ahí, un civil que estaba realizando la búsqueda manual por sus propios medios.

P_: ¿En ese edificio eran todos civiles hasta que llegaron ustedes?

CA_: Los que estaban buscando sí.

P_: ¿Me dijiste que ese edificio era complicado buscar ahí?

CA_: Sí, la estructura era muy inestable.

P_: ¿Y por qué fue eso? ¿Porque había mucho movimiento todavía?

CA_: Si, una por el material del edificio se dañó en su totalidad. Si tenés puntos de vida, o sea espacios vitales, le decimos nosotros, Pero sí era un lugar inestable que con el movimiento de las máquinas que trabajaban alrededor y las mismas réplicas que habían en el lugar, por ahí se hacía un ingreso y colapsaban.

P_: ¿Cuántos ingresos hicieron en ese edificio?

CA_: En ese edificio, fácil, 10 ingresos.

P_: Y en uno me dijiste que salieron y se cayó.

CA_: Si

P_: O sea que ustedes también corrían peligro. No es que van y dicen bueno ya está acá tratamos recuperar vida o cuerpos.

CA_: Claro, hicimos el ingreso, metimos cámara, cuando salimos nos llaman a comer y cuando quisimos volver entrar, se había venido abajo.

P_: Ahí no pudieron seguir, a ustedes les dicen que tienen que estar tres días en un lugar y sino moverse, ¿después de los tres días.

CA_: Nos vamos movilizando, que ese lugar era un lugar peligroso, era un lugar inestable. Si bien nosotros tenemos que trabajar con apuntalamientos, hacemos los ingresos, hacemos apuntalamientos, pero en ese lugar no contamos con la madera o el material para realizar el apuntalamiento. Entonces directamente se tomó la decisión de movilizarse a otro edificio.

P_: ¿Y ese es uno de los momentos también más difíciles? más allá de recuperar cuerpos y avisarle a la familia de que hay un fallecido sino decirle a una familia no podemos buscar más.

CA_: Sí, correcto. La parte más difícil es que decirle que ya no vamos a buscar más y que nos tenemos que movilizar.

P_: ¿En cuántos edificios trabajaron ustedes más o menos?

CA_: El grupo mío, en 5 o 6 edificios..

P_. ¿Y a los ocho días los hacen volver?

CA_: Si, correcto...

P_: Yo vi en una foto que vos subiste, cuando dijiste "el silencio es esperanza", ¿qué significa eso?

CA_: Si, el silencio lo usamos para trabajar porque en silencio cuando vos vas a escuchar si una víctima responde a tu llamado, o no, nosotros realizamos un llamado y escucha que en ese momento, en que se realiza el llamado, se tienen que parar todas las máquinas y toda la gente se tiene que quedar en silencio, porque si una persona de adentro de la estructura te grita o hace algún ruido, es de la única forma en que te des cuenta que hay alguien vivo adentro.

P_: Claro, me dijiste que había una familia que no los escuchaban pero sí se pudieron comunicar de otra manera.

CA_: Sí, en ese lugar donde estábamos, atrás del hotel Miramar, que era inestable y que era donde se nos vinieron abajo los ingresos, nosotros hacíamos el llamado y escuchamos y largaban perfume. No se escuchaba el ruido, pero se sentía el olor al perfume.

P_: Ahí siguieron los civiles buscando, ¿no cierto?

CA_: Si

P_: ¿Tenés comunicación con ellos?

CA_: Si

P_: ¿Y pudieron encontrar la familia o todavía no?

CA_: Todavía están haciendo cosas.

P_: Después, de venirse ustedes estuvieron en otro edificio donde sí se encontró gente viva ¿pudieron sacarlo?

CA_: Sí, estuvimos trabajando en el OPP 26, en el 27 y en el 33 (son edificios de departamentos de 12 pisos aproximadamente). En el OPP 33 se puso el escáner, la última noche que nosotros nos veníamos y se detectó vida. Por un tema que nosotros nos teníamos que retirar ya porque nos teníamos que volver, quedó gente del Brasil y del Salvador buscando.

P_: ¿Tienen la posibilidad de volver?

CA_: Sí le digo, le miento.

P_: Aparte ya pasaron muchos días, ¿es difícil encontrar en estos momentos gente con vida?

CA_: Existen la posibilidad, hay una esperanza de que sí se puede encontrar gente con vida, porque hay edificios que tenían bóvedas de alimentos, entonces se ha encontrado gente en esos lugares y existe una posibilidad. El tema es que no sabemos si vamos volver o no

P_: Vos me contabas que la hidratación es por más allá de que estirarle el tiempo de espera a la gente que está, es por un tema más médico, ¿Por el potasio me dijiste?

CA_: Claro, el síndrome de aplastamiento lo que genera es mucho potasio en la persona. Cuando vos liberas el aplastamiento, el peso que la persona tiene encima, genera el potasio, o sea, libera el potasio y hace que fallen los riñones. Y la fallarle los riñones, tiene una falla multi-orgánica. Entonces se trata de hidratar a la persona, ya sea vía oral o por suero y torniquete y tratar de liberar y sacar para que la atiendan los médicos. Nosotros igual trabajamos con dos médicos ahí en el lugar que eran los que iban asistiendo a tanto a las personas que se podían sacar como a nosotros porque nosotros, ¿qué pasa? Nosotros acá estamos en el frío. Allá hace muchísimo calor, todo el año hace calor. Entonces, el trabajo pesado y el calor que hacía allá, había muchos compañeros que por ahí no aguantaban.

P_: ¿Algún mensaje para la gente que quedó buscando, para la gente que espera a su familia?

CA_: Sí, yo en realidad tengo contacto con mucha gente de allá y les cuesta estar solos, o sea, les cuesta que no haya rescatistas que los estén ayudando. Por ahí es algo que les digo todo el tiempo a ellos y es que no se rindan, que sigan buscando, porque todavía hay posibilidades de vida.

Que se cuiden mucho, no se arriesguen tanto, porque hay algunos que se arriesgan demasiado porque no son estructuras que son muy seguras pero que sigan buscando porque... porque ellos pueden, son muy fuertes, el pueblo venezolano es muy unido, es muy unido y muy humilde, yo la verdad que encantaba con Venezuela...

P_: Porque aparte a ustedes la misma gente les llevaba comida, más allá de que ellos habían perdido mucho caían con comida, con un montón de cosas, ¿no?

CA_: Sí, nos ofrecieron todo, la verdad. Muy humildes, en Venezuela tienen mucho amor para brindar, son muy unidos.