Puede ser una imagen de hospital y texto que dice "HOSPITAL TAL DE LA COMUNIDAD HDAD Dr. GUILLERMO GUIL J. HERNANDE FUNDADOE18DE OAICIPALIDAD"
El conflicto se originó tras una consulta en el Hospital Guillermo Hernández de la localidad de Verónica. Ante las agresiones virtuales y amenazas, la médica dejó su puesto. La causa penal se cerró luego de que la agresora publicara una retractación formal en Facebook.

Una inédita resolución en el ámbito de la justicia restaurativa bonaerense obligó a una madre a pedir disculpas públicas a través de sus redes sociales, luego de haber intimidado y expuesto la identidad de una pediatra en plataformas virtuales. El hostigamiento digital provocó que la profesional médica, María Florencia Rodas, tomara la decisión de dimitir de su cargo en el nosocomio de la localidad de Verónica, ubicada en el partido de Punta Indio.

El acuerdo se tramitó ante la Secretaría de Mediación y Conciliación Penal del Ministerio Público Fiscal de la Provincia de Buenos Aires, una vía que permitió resolver las acusaciones por amenazas e injurias sin derivar en un juicio penal tradicional o un reclamo en el fuero civil. La imputada dispuso de un plazo de 24 horas para efectivizar la retractación y debió remitir capturas de pantalla a las autoridades para certificar el cumplimiento de la medida.

El origen del altercado en la guardia

Los hechos se desencadenaron en octubre de 2025 en las instalaciones del Hospital Guillermo Hernández. La imputada concurrió al sector de emergencias con su hija de 18 meses, quien presentaba un cuadro febril. Tras la evaluación clínica, la doctora Rodas constató que la menor no evidenciaba signos de gravedad, por lo que prescribió pautas de control evolutivo sin indicación de fármacos.

Pocas horas más tarde, la mujer regresó al centro de salud disconforme con el diagnóstico y exhibiendo un marcado estado de alteración. De acuerdo con las constancias de la denuncia judicial, la discusión escaló al punto de requerir la intervención de otros operarios del hospital para contener las agresiones verbales de la madre y de un familiar que la acompañaba, evitando que el episodio derivara en violencia física.

Tras el altercado presencial, la mujer inició una campaña de desprestigio en la red social Facebook. Publicó fotografías de la profesional de 38 años, detalló su nombre y apellido, y sumó textos intimidatorios en los que profería amenazas de agresiones físicas y advertía que la esperaría a la salida de sus turnos laborales.

Impacto laboral en comunidades pequeñas

La profesional afectada describió el severo perjuicio que sufrió debido a la rápida viralización del escrache en una localidad de menos de 10 mil habitantes. La condena social y el temor infundido en otras familias, que manifestaron su reticencia a atenderse con ella, la forzaron a dimitir de su puesto, afectando directamente su economía y su tranquilidad personal.

"En las guardias los médicos estamos siendo maltratados de manera indebida. A veces los padres buscan soluciones que la medicina no puede ofrecer en ese momento y cargan contra nosotros. Avancé con la causa porque los actos tienen consecuencias", remarcó Rodas.

La causa, que inicialmente había sido archivada y luego reactivada por impulso de la abogada Stefanía Alba Nájera, concluyó con este mecanismo alternativo de resolución de conflictos que buscó reparar el daño en el mismo canal en el que se originó.

Los términos de la retractación obligatoria

La agresora debió compartir de manera pública dos mensajes específicos en sus perfiles. En el texto principal, la mujer consignó: “Lamento profundamente que mis expresiones hayan afectado su honor, su imagen personal y profesional, causando un perjuicio profesional y un gran malestar personal. Haber puesto en duda su labor diligente fue errado, ya que actuó de manera protocolar, correcta y sin omitir acción alguna respecto la atención de mi hija”.

En la segunda publicación complementaria, la imputada ratificó su respeto hacia la persona de la médica y el ejercicio de su actividad, asumiendo el compromiso formal de no reiterar este tipo de conductas hostiles.