Durante la tradicional celebración del tedeum por el Día de la Independencia en la Catedral Metropolitana, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, pronunció una homilía de fuerte contenido social ante el presidente Javier Milei. El prelado instó a la ciudadanía y a la dirigencia a despojarse del individualismo y a "independizarse de la indiferencia" para enfocarse en la asistencia de los sectores más vulnerables de la población.
El mensaje arzobispal hizo especial hincapié en la realidad de los adultos mayores, las personas con discapacidad, los desocupados, los enfermos y los jóvenes afectados por las redes del narcotráfico. Apoyándose en la parábola del buen samaritano, García Cuerva cuestionó la confrontación política constante y las disputas por el protagonismo, advirtiendo que las divisiones internas y la intolerancia profundizan la crisis y obstaculizan el desarrollo comunitario. Asimismo, señaló la distancia existente entre los debates de la dirigencia y las urgencias cotidianas de la sociedad, reclamando honestidad y un diálogo transparente desprovisto de especulaciones partidarias.
Por otra parte, en Tucumán, el arzobispo Carlos Sánchez encabezó la ceremonia religiosa local con la presencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel. Sánchez recuperó un documento del Episcopado del año 2016 para recordar que la calidad democrática está ligada de forma directa a la inclusión e integración social, una meta que compromete a todos los actores políticos más allá de sus banderas ideológicas.
Hacia el cierre de su discurso en Buenos Aires, García Cuerva sorprendió al citar un mensaje de Lionel Messi sobre el valor del trabajo colectivo y el predominio del equipo por sobre los intereses individuales. El arzobispo utilizó la analogía deportiva para exhortar a los argentinos a sostener ese espíritu de cohesión y esfuerzo conjunto en la vida civil y política del país, más allá de la coyuntura del torneo mundialista.
