
El entramado industrial local sumó un fuerte impacto tras confirmarse el cese definitivo de la actividad en la fábrica que el Grupo Dass operaba en la localidad de Eldorado, Misiones. Con esta medida, el establecimiento —que constituía la última línea de montaje dedicada a la confección de zapatillas de la marca Nike en territorio nacional— dejará sin empleo a los 150 operarios que conformaban su dotación final.
Desde la conducción de la compañía de origen brasileño precisaron que el freno a la producción manufacturera se concretará en la segunda quincena de julio de 2026, asegurando el pago de la totalidad de las indemnizaciones de ley al personal afectado. De acuerdo con fuentes del mercado de indumentaria y calzado, la determinación responde de forma directa a la drástica reducción en el volumen de pedidos locales y a un fuerte viraje estratégico de las firmas internacionales, las cuales abastecerán las demandas del mercado argentino a través de mercadería proveniente de plantas radicadas en Brasil.
A pesar del desmantelamiento de su aparato fabril, el holding multinacional no se retirará del país. La estructura remanente mantendrá sus dependencias comerciales en la Ciudad de Buenos Aires y dará continuidad a la gestión de sus bases logísticas en los municipios bonaerenses de Cañuelas y Coronel Suárez, terminales que serán utilizadas para coordinar la distribución de calzado importado de firmas bajo su órbita, tales como Fila, Umbro y Asics.
El desenlace de un progresivo ajuste productivo
La paralización total de la planta misionera representa el cierre de un ciclo de retracción que la empresa venía ejecutando desde el ciclo previo. Durante el transcurso de 2025, el grupo ya había clausurado sus instalaciones en Coronel Suárez —donde producía para la marca Adidas—, lo que derivó en la pérdida de 360 puestos de trabajo. Ese mismo año, la sede de Eldorado experimentó un recorte de 164 operarios, en un intento corporativo por equilibrar la rentabilidad ante la flexibilización aduanera y las nuevas variables del mercado de divisas.
A inicios de 2026 se registraron 43 despidos adicionales en el predio del norte del país, momento en el cual las representaciones gremiales advirtieron que los contratos de fabricación vigentes solo daban aire a la planta hasta mediados de año. De esta forma, un polo industrial que supo alcanzar un techo de 1.700 operarios desde su fundación en 2007, y que en 2021 había recibido desembolsos de capital para potenciar una capacidad anual de 2,5 millones de pares bajo pautas de sustitución de importaciones, quedará completamente inactivo.
Reconversión hacia el mercado importador
Desde la perspectiva sindical, las autoridades de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado (UTICRA) manifestaron su profunda preocupación frente al panorama sectorial, catalogando la situación como un golpe severo a la economía regional. Los representantes de los trabajadores enfatizaron que el freno de las líneas de producción de Dass se encuadra en una tendencia generalizada de retroceso en el consumo interno y destrucción del empleo industrial.
En la vereda opuesta, los argumentos corporativos remarcan que la decisión obedece puramente a razones de competitividad y costos, debido a que resulta financieramente más viable canalizar la demanda local mediante la producción de sus ocho complejos industriales emplazados en Brasil. La estrategia actual del grupo pasará a concentrarse exclusivamente en el negocio de la importación, el almacenamiento y la comercialización mayorista.
Los datos macroeconómicos respaldan la tendencia que afectó a la firma: según mediciones del INDEC, la actividad asociada a la fabricación de calzado exhibió un desplome interanual del 30,9% al cierre del último período, traccionada negativamente por el menor poder adquisitivo de los consumidores y la apertura comercial. Con este repliegue, el entramado fabril argentino resigna un eslabón clave en el segmento deportivo de alta gama.
