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​Este 3 de junio, la capital neuquina será escenario de una nueva jornada de lucha al cumplirse una década y un año del surgimiento del movimiento Ni Una Menos. Familiares de víctimas de femicidios y diversas organizaciones sociales, sindicales y políticas han convocado a una movilización central, que tendrá su punto de encuentro a las 17:30 en el Monumento a San Martín.

​El reclamo: una respuesta frente a la crisis


​El movimiento, que nació en 2015 tras el femicidio de Chiara Páez, mantiene hoy su vigencia ante un escenario de creciente desprotección. Las organizaciones denuncian que, a pesar del paso del tiempo, las cifras de femicidios y transfemicidios continúan en ascenso, agravadas por el impacto de los discursos de odio y la reciente desfinanciación de las políticas públicas destinadas a la prevención de la violencia machista.

​Voces de la movilización

​Julieta Katcoff, concejala y referente de la agrupación Pan y Rosas, subrayó la gravedad de la situación actual al citar las estadísticas de La Casa del Encuentro, que ya contabilizan 87 femicidios en lo que va de 2026. “No son solo números, son vidas arrebatadas”, señaló la dirigente, enfatizando que la brutalidad de los crímenes refleja un desprecio institucional por parte de las fuerzas de seguridad y el sistema judicial.

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​En el plano local, la referente fue contundente respecto a la gestión provincial:

​Ausencia de respuestas: Denunció la falta de avances en la búsqueda de Luciana Muñoz Aguerre, a casi dos años de su desaparición, bajo la actual gestión de Rolando Figueroa.

​Justicia pendiente: Se reiteró la exigencia de justicia por casos emblemáticos como los de Silvia Cabañares, Jessica Scarione y Azul Semeñenko.

​Presupuesto insuficiente: Se cuestionó que, a pesar de la riqueza generada por Vaca Muerta, la provincia continúe omitiendo la asignación de recursos necesarios para la atención integral de víctimas de violencia.

​De la bronca a la organización

​El lema de este año busca canalizar el descontento social hacia una acción colectiva contundente. Ante la creciente hostilidad estatal hacia las demandas del feminismo, las organizaciones convocantes insisten en que la movilización es la herramienta fundamental para visibilizar la violencia estructural y exigir cambios profundos en las instituciones del Estado.