La Escuela Infantil Nº 89 de Cutral Co seguirá sin clases y no tiene fecha de reinicio. se encuentra en estado de alerta máxima. A raíz de una serie de deficiencias estructurales insostenibles que afectan la salud del personal y de los alumnos, la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) inició una medida de fuerza que derivó en la suspensión total de las actividades escolares.
El detonante principal radica en lo que aparecen como algunos supuestos "vicios de obra" que arrastra el edificio desde su inauguración, vinculados a la red de efluentes cloacales y a la precariedad de la instalación de gas en el sector de la cocina. Ante la falta de respuestas definitivas por parte de las autoridades competentes, el gremio paralizó las tareas para exigir reparaciones de fondo y terminar con los arreglos provisorios.
Un problema crónico: "Olor nauseabundo" y parches insuficientes
La realidad que describen quienes conviven a diario en el establecimiento expone un escenario de desidia que se arrastra desde hace meses. Carolina Llanten, delegada de ATE en la Escuela Infantil Nº 89, detalló la gravedad de la situación y remarcó la persistencia de los gases tóxicos en el ambiente:
“Venimos con una situación de que tenemos un persistente olor a cloacas en la cocina, esto ya viene de que se inauguró el jardín prácticamente”.
Según explicó la referente gremial, el problema se tornó evidente de manera inmediata al inicio del ciclo laboral. “Dos semanas después que nos hacemos presentes, el primer día de trabajo comienza a sentirse el olor, se hicieron repetidamente notas, venimos de octubre con esto, nunca se vino a hacer un trabajo definitivo, porque siempre se hicieron parches, ponían tapas selladas con un pegamento", denunció Llanten.
Asimismo, remarcó las severas consecuencias que el estado del edificio provocaba en las jornadas de trabajo: "Recién ahora, después de la medida de fuerza se hizo presente la empresa para solucionar el problema, pero el tema es que el olor era tan nauseabundo que las compañeras del turno mañana, llegaban y tenían que abrir las puertas para que se ventile porque era imposible estar adentro”.
La falla del sistema cloacal afectaba la dinámica de toda la institución, replicándose sin distinción de horario: “En el turno tarde pasaba lo mismo, cuando comenzaba a funcionar el sistema de bachas y volvía todo el olor por la rejilla”, añadió la delegada.
Complicaciones con el suministro de gas e impacto en la salud
Las falencias edilicias no se limitan al colapso de las cañerías. El sector donde se preparan los alimentos para los niños también padece la falta de servicios óptimos, lo que impedía cumplir normalmente con los menús diarios programados para la matrícula del jardín.
“Además tenemos otro problema que no tiene suficiente presión el gas de la cocina, la llama que tiene es insuficiente, nosotros tenemos un total de 80 chicos y no se podía calentar la olla de agua, nosotros realizamos elaboración de bizcochuelo, pizza y tampoco daba la presión del gas”, describió Llanten, evidenciando el esfuerzo diario por sostener las prestaciones en condiciones desfavorables.
El acumulado de reclamos formales no había logrado activar soluciones reales hasta que la situación se volvió físicamente peligrosa para los trabajadores. “Son un montón de cuestiones que venimos sosteniendo, se hicieron innumerables notas, yo el 15 de mayo elevé una nota a dirección, porque ya no se podía sostener, ese día me descompuse muy mal por el olor”, relató la representante de ATE.
A partir del paro y el cese de actividades, personal técnico de la firma constructora acudió al edificio de la Escuela Infantil Nº 89 para evaluar la magnitud del daño subsuperficial. Al remover las estructuras superficiales, quedaron expuestos groseros errores de construcción.
“Cuando vino uno de los chicos de la empresa, destapó una de las tapas de las cloacas y abajo tiene que tener una especie de curvita de cemento y no lo tiene es de tierra, se estancaba ahí y se hacía barro, se estancaba ahí. Ahora están rompiendo el piso de la cocina que es para poder ver el sistema de la bacha que tampoco tenía el tema de los sifones”, pormenorizó la delegada respecto a las tareas que se ejecutan actualmente. A esto se suma otra falla hídrica desconcertante:
“Cuando nosotros usamos las canillas el agua salía para las veredas, no sabemos a ver cuál es el problema”.
Respecto a la vuelta a las aulas para los 80 niños que asisten a la institución, desde el gremio advirtieron que no aceptarán soluciones cosméticas y que las puertas permanecerán cerradas el tiempo que demande una obra bien ejecutada. No hay fecha para el reinicio de clases, hay problemas importantes en la red de cloacas del Edificio. Ya están trabajando en el jardín.
Al respecto, Llanten concluyó de manera tajante: “No sabemos hasta cuándo no va a haber clases, eso lo se va a encargar la empresa que nos dijeron que nos iban a dar el tiempo estipulado para que la obra se realice y se realice bien, porque no queremos que hagan más parches”.
