
Con la jugada política operada en el recinto y negociaciones de última hora, el gobierno logró reunir el quórum necesario en la Cámara alta para debatir el proyecto que contempla la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y la supresión del régimen de zonas frías, un beneficio que reduce las tarifas de gas en los hogares a través de un fideicomiso financiado por usuarios de regiones templadas.
La sesión se destrabó fundamentalmente por la postura adoptada por el senador radical pampeano Daniel Kroneberger y la neuquina Julieta Corroza. Mientras que Kroneberger, pese a manifestar su rechazo a la iniciativa, habilitó la sesión tras presiones del oficialismo, la presencia de Corroza respondió al alineamiento del gobernador neuquino Rolando
Los apoyos clave, los gobernadores del Norte Grande y la tensión por los votos
Además de los bloques del PRO y sectores de la UCR (con las ausencias y rechazos del sector de Maximiliano Abad y los mendocinos alineados con Alfredo Cornejo), el quórum se consolidó con la incorporación de legisladores misioneros, la tucumana Beatriz Ávila, la salteña Flavia Royón y los representantes de Convicción Federal: Carolina Moisés, Guillermo Andrada y Sandra Mendoza.
Estos últimos senadores respondieron a las directivas de los gobernadores Gustavo Sáenz, Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo. En el caso particular de Salta, el mandatario provincial impulsó el movimiento bajo la expectativa de una compensación acordada con el Ejecutivo nacional mediante un subsidio eléctrico para las provincias norteñas por zonas cálidas, postura que reforzó públicamente a través de sus redes sociales advirtiendo a los legisladores sobre la necesidad de acompañar la medida. Pese al éxito en la habilitación del debate y la obtención del quórum, los libertarios reconocieron al cierre de la jornada que el conteo de voluntades para sancionar definitivamente la ley se mantenía sumamente ajustado.
