
El vínculo político entre Javier Milei y el electorado joven atraviesa un claro distanciamiento, de acuerdo con un conjunto de relevamientos privados y académicos que dan cuenta de una sensible pérdida de respaldo. El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), confeccionado por la Universidad Torcuato Di Tella, registró en julio una contracción del 23% entre los jóvenes de 18 a 29 años, ubicando este indicador en 1,68 puntos, la marca más baja de todas las franjas etarias analizadas. La cifra contrasta con las etapas iniciales de la gestión, en las cuales la juventud figuraba entre los principales bastiones de apoyo libertario.
Diversas mediciones coinciden en señalar que el descontento abarca la desaprobación a la gestión y una merma directa en la intención de voto. Según la firma Atlas Intel, el rechazo a la figura presidencial alcanza al 76,9% dentro del segmento de 16 a 24 años, mientras que en la franja de 25 a 34 años escala al 71,9%. Por su parte, consultoras como Management & Fit y Trespuntozero atribuyen este deterioro al encarecimiento del costo de vida, la caída de los ingresos del hogar y la falta de perspectivas sobre el empleo. En paralelo, análisis focalizados en barrios populares del AMBA por el Instituto Universitario CIAS revelan que el 60% de los jóvenes debió recortar consumos y un 57% recurrió al endeudamiento para cubrir sus necesidades básicas durante 2026.
Esta dinámica genera preocupación en términos electorales con miras a los comicios presidenciales de 2027, considerando que los menores de 40 años proyectan representar cerca del 52,9% del padrón nacional. Dado que los votantes de 18 a 30 años integran a unos 9,4 millones de electores, los consultores advierten que la pérdida de adhesiones dentro del segmento blando que apoyó a la administración en el balotaje de 2023 puede modificar significativamente el equilibrio de fuerzas para el próximo período electoral.
