
La paritaria nacional para actualizar el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) concluyó sin consenso entre los representantes sindicales y el sector empresarial, por lo que el Poder Ejecutivo nacional asumirá la responsabilidad de fijar el nuevo monto mediante una resolución. La reunión virtual finalizó sin puntos de encuentro debido a la marcada brecha entre las pretensiones de los trabajadores —quienes solicitaron un haber de $911.000— y la oferta patronal, que propuso un piso de $400.000 con ajustes escalonados de 1,8% en septiembre y 1,7% mensual desde octubre hasta abril de 2027.
La falta de entendimiento mantiene congelado el SMVM en $376.600, cifra establecida en la paritaria de noviembre de 2025. Este valor de referencia cobra trascendencia no solo por marcar el ingreso base de los asalariados no registrados o sin convenio, sino también por ser la pauta que determina los montos de diversos programas sociales, prestaciones por desempleo y subsidios estatales. Durante las deliberaciones trascendió además la intención del Gobierno nacional de alinear progresivamente los salarios de bolsillo hacia un eje cercano a los $800.000, aunque dicho cálculo no formó parte del temario formal.
El resultado del encuentro generó duras repercusiones en el arco sindical, donde la CGT y las dos CTA rechazaron unánimemente la propuesta empresarial. Desde ATE, su secretario general, Rodolfo Aguiar, cuestionó severamente la dinámica del organismo al señalar que el salario mínimo actual se ubica en niveles de indigencia por debajo de la inflación. El dirigente denunció que la mesa de negociación perdió su función de garantizar un piso digno y criticó que, al resolverse sistemáticamente por vía administrativa, el esquema termina favoreciendo la postura del sector patronal.
