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La central obrera busca visibilizar el impacto de la crisis financiera en los hogares, fijando la movilización para mediados de agosto, mientras crecen las posturas encontradas dentro de la conducción sobre convocar a una nueva huelga.

La Confederación General del Trabajo (CGT) definió el avance de su plan de acción y prevé marchar hacia el Ministerio de Economía entre el 19 y el 20 de agosto. La convocatoria tendrá como eje central la problemática del endeudamiento familiar para sostener gastos diarios, una situación que abarca a más de cinco millones de personas con atrasos en sus compromisos crediticios y que afecta a más del 70 % de los hogares con dificultades de ingresos.

En paralelo, la mesa ejecutiva de la central sindical analiza si están dadas las condiciones para convocar a un quinto paro nacional contra las medidas del Poder Ejecutivo. Tras la realización de tres movilizaciones previas —en apoyo a los jubilados, frente al proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y durante la festividad de San Cayetano—, persisten las divisiones internas sobre la efectividad de una medida de fuerza general.

Esquema de movilizaciones y postura de los gremios

El plan de la cúpula sindical contempla sostener la presencia en las calles mediante la siguiente agenda institucional y sectorial:

·Sectores docentes: Llevarán a cabo visibilizaciones, volanteadas y una marcha frente a la Secretaría de Educación durante la última semana de agosto, en el marco del nuevo escenario fijado por la norma de Modernización Laboral.

·Consejo del Salario y Día de la Industria: Concentraciones previstas para la reunión del Salario Mínimo y de cara al 2 de septiembre.

·Agenda eclesiástica: Participación en la Semana Social de la Iglesia y actividades vinculadas a la visita papal proyectada para fin de año.

Dentro del debate interno, diversos dirigentes señalan que un nuevo paro podría traducirse principalmente en pérdidas salariales para los trabajadores sin garantizar modificaciones en la política económica del Gobierno. Por ello, la conducción busca equilibrar el reclamo en las calles con negociaciones de corte político con vistas al escenario electoral de 2027.