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El escenario político cordobés experimentó un fuerte sacudón este lunes con un doble beneficio para la estrategia de permanencia de Martín Llaryora. Por un lado, el Gobierno nacional autorizó una millonaria asistencia de fondos para aliviar las cuentas provinciales y, por el otro, el armado oficialista de La Libertad Avanza (LLA) no se inscribió para las elecciones de Marcos Juárez, frustrando la posibilidad de que la oposición local ensayara un frente unificado de perfil libertario.

La primera medida consiste en un desembolso discrecional de 400.000 millones de pesos que oxigena de forma inmediata la caja del gobernador de cara a la segunda mitad del año, un período clave dado que se proyecta adelantar los comicios provinciales para el primer cuatrimestre de 2027.

El decreto que destraba esta transferencia de capital lleva las rúbricas del presidente Javier Milei, del ministro de Economía Luis Caputo y del flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, señalado como el principal articulador del entendimiento. Este esquema financiero evoca la histórica sintonía que sostuvieron en su momento Mauricio Macri y Juan Schiaretti, donde la gobernabilidad nacional y la autonomía provincial se retroalimentaban con miras a sus respectivos proyectos de reelección.

La inyección de recursos le permite a la administración cordobesa apuntalar su plan de obra pública en un contexto donde el retraso cambiario juega a favor de la deuda provincial. El pasivo de Córdoba se ubica en 3.094 millones de dólares, una cifra equivalente a 4,3 meses de la recaudación tributaria local, un indicador sensiblemente más holgado que el registrado en 2019, cuando representaba 6,2 meses de ingresos.

Estrategia local y fragmentación opositora en Marcos Juárez

En el plano estrictamente electoral, Llaryora desactivó la posibilidad de que Marcos Juárez se convirtiera en la plataforma de lanzamiento o "kilómetro cero" de una coalición opositora de tinte libertario. La Libertad Avanza no formalizó una alianza que agrupara al PRO, la Unión Cívica Radical y el Frente Cívico de Luis Juez, lo que fuerza a que la contienda municipal de septiembre mantenga un carácter estrictamente vecinal.

En este tablero, el llaryorismo impulsa de manera indirecta la postulación de Germán Font a través de un sello por fuera del Partido Justicialista tradicional, una maniobra que apunta a dispersar el caudal de votos de la oposición y restarle competitividad a Verónica Crescente, una de las principales aspirantes al Palacio Municipal.

Por su parte, el referente del PRO y exministro de Cooperativas provincial, Pedro Dellarossa, se perfila para competir únicamente con la estructura de su partido, una definición que se postergará hasta el cierre definitivo de listas el próximo mes. En tanto, el postulante libertario Germán Pasquali, privado del aval del titular partidario Gabriel Bornoroni, debió cobijarse bajo una coalición alternativa denominada "Marcos Juárez Avanza", conformada por el Partido Demócrata y sectores del radicalismo para retener la estética y el mensaje de la fuerza violeta.