
El juzgado a cargo de Luis Armella dispuso la ejecución de diversos requerimientos técnicos enfocados en la situación económica de Priscila Diana Ferrante, sobrina de la conductora televisiva Jésica Cirio. El propósito de la medida judicial es radiografiar sus activos para determinar si actuó como prestanombre o testaferro de la modelo, del exfuncionario Martín Insaurralde o de quien fuera su concubino, el empresario Ariel Heber Russo.
Según ratificaron fuentes vinculadas al expediente, las diligencias patrimoniales sobre Ferrante apuntan a rastrear la compra de activos de origen dudoso. Para avanzar con el peritaje financiero, se autorizó levantar tanto el secreto bancario como el fiscal, mecanismos clave para cruzar los ingresos declarados con los movimientos reales de fondos de la mujer de 33 años.
Antecedentes y vinculación con las causas en curso
Si bien la joven actualmente no afronta una imputación directa en la causa principal por supuesto lavado de activos y enriquecimiento ilícito que involucra al exmatrimonio Insaurralde-Cirio, su nombre ya había figurado en los radares de los tribunales. Previamente, fue objeto de pesquisa en el marco del proceso penal contra Heber Russo, un empresario que afronta un juicio oral acusado de liderar una red de facturación apócrifa y de mantener contratos irregulares con la intendencia de Lomas de Zamora.
En aquel primer expediente, la mujer había obtenido un sobreseimiento luego de que los peritos verificaran que su único bien registrado era un vehículo automotor recibido como obsequio por parte de su expareja. Sin embargo, la reactivación de las sospechas en la órbita federal y la sospecha en torno a la titularidad de diversos inmuebles podrían alterar de forma significativa su situación procesal.
Ferrante, hija de la fallecida Verónica Mestre —media hermana de Cirio—, posee un vínculo estrecho de confianza con la conductora y es señalada en el ámbito íntimo como el nexo que propició el acercamiento inicial entre la modelo y el dirigente político.
