El jefe de la Fuerza Aérea Argentina mantuvo reuniones clave con la USAF para avanzar en la adquisición de hasta dos aeronaves de reabastecimiento en vuelo. En paralelo, Defensa busca adelantar la llegada de la próxima tanda de cazas supersónicos.
Los planes de modernización de las Fuerzas Armadas sumaron un nuevo capítulo estratégico en el exterior. Mientras se gestiona la compra de helicópteros Black Hawk, las máximas autoridades de la Fuerza Aérea Argentina (FAA) iniciaron negociaciones formales en Estados Unidos para incorporar aviones reabastecedores Boeing KC-135 Stratotanker, una pieza indispensable para dotar de mayor autonomía operativa a la flota de cazas F-16 recientemente adquirida.
El acercamiento se oficializó tras un encuentro en Washington entre el jefe del Estado Mayor de la FAA, brigadier Gustavo Valverde, y su par de la Fuerza Aérea estadounidense (USAF), general Ken Wilsbach. Según el comunicado del país del norte, la visita oficial buscó profundizar la cooperación bilateral en materia de seguridad hemisférica y coordinar el sostenimiento logístico de los sistemas aéreos compartidos.
Inspección en las bases norteamericanas
La agenda de la comitiva argentina incluyó una recorrida técnica por instalaciones militares en Utah. En la Base Hill, Valverde se reunió con la Oficina del Programa F-16 para evaluar la capacitación de las tripulaciones y el mantenimiento de los cazas. Posteriormente, en la Base Roland R. Wright de la Guardia Nacional Aérea, los oficiales argentinos recibieron informes técnicos detallados sobre las capacidades operativas del KC-135R Stratotanker.
La intención de la FAA es concretar la transferencia de hasta dos unidades bajo la modalidad "listo para volar". El arribo de estas aeronaves permitiría:
·Autonomía de combate: Extender el radio de acción de los nuevos cazas supersónicos mediante el reabastecimiento de combustible en el aire.
·Logística estratégica: Recuperar la capacidad de transporte pesado y de larga distancia, un segmento que quedó vacante en el país tras la desprogramación de los antiguos Boeing 707.
No obstante, la operación está sujeta a la disponibilidad de unidades por parte de Estados Unidos. La flota global de KC-135 enfrenta una altísima demanda operativa, al punto de que la USAF debió reactivar recientemente aviones en desuso para cubrir pérdidas en misiones internacionales, lo que podría dilatar los tiempos de entrega.
Plan de entrenamiento y adelanto de entregas
En el plano local, el cronograma de inserción de los F-16 avanza a paso firme. Tras el arribo de las primeras seis unidades a fines de 2025, el Ministerio de Defensa evalúa adelantar tres meses la llegada de la segunda tanda de seis cazas, originalmente prevista para diciembre de este año. La decisión se fundamenta en la buena evolución del plan de infraestructura y en los ensayos logísticos realizados en el Área Material Río Cuarto, en Córdoba.
Actualmente, las tripulaciones argentinas continúan su formación con la asistencia de instructores estadounidenses, daneses y de la firma canadiense Top Aces. De acuerdo con las estimaciones de la propia Fuerza Aérea, los pilotos locales completarán la etapa formativa complementaria y estarán listos para realizar sus primeros vuelos en solitario a mediados de 2027, momento en que las operaciones se concentrarán de forma definitiva en la base aérea de Tandil.
