Los delincuentes aprovechan las extensión de la ciudad donde se están construyendo nuevas viviendas y se llevan desde materiales hasta herramientas. Las familias denuncian falta de patrullajes y escasez de recursos policiales.
Uno de los afectados, señaló que "me han robado las mallas cima, los cerámicos. Dejás un pallet y al otro día te encontrás con la mitad".
Otro de los damnificados detalló que los delincuentes se apoderan de todo tipo de materiales de construcción: cerámicos, aberturas, placas de durlock, rejas y herramientas, además de sustraer cableado de electricidad, tapas de cloacas y hasta la puerta principal de la vivienda. Estos hechos delictivos no solo representan una gran pérdida económica, sino que vienen acompañados de importantes destrozos en las estructuras.
La gravedad de la situación ha llevado a que varias familias decidan postergar su mudanza por temor a sufrir nuevos robos antes de instalarse definitivamente.
De acuerdo con el relato de los habitantes del sector, los patrullajes por la zona son casi inexistentes. Asimismo, señalaron que las llamadas al número de emergencias 101 muchas veces no obtienen una respuesta rápida o directamente quedan sin atender. En ese sentido, una vecina expuso que, tras denunciar un ilícito reciente, el personal policial le manifestó que la fuerza cuenta "con un solo móvil para cubrir la cuadrícula de varios barrios de la zona".
A la falta de vigilancia se suman otros factores que, según los vecinos, facilitan el accionar de los delincuentes: la escasez de alumbrado público, la gran cantidad de terrenos baldíos con malezas altas y la poca densidad de viviendas habitadas en ese sector en desarrollo.
Como medida de autodefensa, la comunidad organizó un grupo de WhatsApp para alertarse mutuamente sobre movimientos sospechosos, aunque insisten en que se necesita una respuesta de policía.
