Un gravísimo episodio de violencia urbana se registró en la intersección de Hipólito Yrigoyen y el bulevar Alvear, en Neuquén Capital. Lo que comenzó como un enfrentamiento de pareja o vecinal derivó en agresiones cruzadas hacia los uniformados, daños a un patrullero y detonaciones para disuadir a la muchedumbre.
La tranquilidad del centro de Neuquén Capital se vio abruptamente interrumpida por una violenta gresca callejera en la esquina de Hipólito Yrigoyen y el bulevar Alvear. El hecho, que fue registrado en video por ocasionales testigos, escaló rápidamente en agresividad y requirió una fuerte intervención de los efectivos de la
Policía de Neuquén para evitar consecuencias mayores.
El conflicto se inició cuando dos mujeres comenzaron a agredirse físicamente en la vía pública, el sábado a la madrugada, trenzándose de los cabellos. Ante el desorden, los primeros uniformados que se encontraban patrullando la zona intervinieron de inmediato para intentar disuadir la confrontación y separar a las involucradas.
La situación, lejos de calmarse, sumó más tensión cuando otras dos mujeres se acercaron corriendo al lugar. En lugar de interceder para pacificar, se sumaron a la gresca y comenzaron a golpear con violencia a las dos jóvenes que ya se estaban peleando.
Al intentar restablecer el orden y apartar a las nuevas agresoras, los policías se convirtieron en el blanco de la furia. Una de las recién llegadas comenzó a agredir físicamente y de manera sumamente violenta a una oficial de policía que intentaba contenerla. En medio del griterío, los empujones y el descontrol generalizado, en el registro fílmico del hecho se escuchó una fuerte detonación compatible con un disparo de escopeta con munición de estruendo o antitumulto, utilizado por la fuerza para dispersar y deponer la actitud hostil de los presentes.
El momento más insólito del altercado se vivió cuando una de las mujeres implicadas arremetió a patadas contra la carrocería de uno de los patrulleros que llegó de refuerzo. Al verse rodeada por los efectivos policiales que se disponían a demorarla por los daños al bien público, la mujer adoptó una drástica medida de resistencia pasiva: se arrojó intencionalmente sobre la cinta asfáltica y permaneció completamente inmóvil, negándose a levantarse.
