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Las Coloradas.- En la semana se hizo la primera y este sábado fue la segunda. Vecinos, familiares, amigos y allegados de Celina, volvieron a pedir justicia y mostrar su indignación por los supuestos privilegios y la prisión domiciliaria otorgada a Emanuel Antonio Muñoz, ex pareja y acusado de violencia de género. (foto y video gentileza)

La localidad de Las Coloradas volvió a expresar su indignación. Una movilización, impulsada principalmente por mujeres de la comunidad, salió a las calles para exigir justicia y medidas de protección efectivas tras la denuncia pública realizada por Celina, una vecina que aseguró haber sido víctima de años de violencia física, psicológica y emocional por parte de su expareja, Emanuel Antonio Muñoz.

El detonante de la marcha fue un estremecedor mensaje que Celina publicó en sus redes sociales, donde relató los episodios de violencia sufridos y denunció que tanto ella como su hijo de 11 años fueron agredidos por el acusado. “Hoy hablo porque me cansé del miedo y del silencio. Hablo por mí, por mis hijos y por todas las mujeres que atravesaron situaciones similares”, escribió la mujer.

En su publicación, Celina apuntó también al plano político local debido a los vínculos familiares del denunciado: “Espero y confío en que la Justicia actúe de manera eficiente y responsable, sin esconder lo ocurrido debajo de una alfombra, más aún considerando que esta persona está bajo la protección y guarda de su padrastro, el Intendente de Las Coloradas. Ningún cargo político ni influencia debería estar por encima de la verdad ni de la seguridad de una mujer y de sus hijos”.

Un hecho que golpeó a la comunidad

La gravedad de lo acontecido y la vulnerabilidad de los menores involucrados profundizaron el malestar social. “Hoy nos toca por Celina y por sus nenes. Ninguna mujer se merece violencia y mucho menos dos niños que tuvieron que vivir y defender a su mamá como pudieron”, afirmó Pietro, quien destacó que gracias a la rápida intervención de un vecino que no miró para otro lado, la víctima hoy está viva.

A raíz de este caso, las mujeres de la localidad decidieron organizarse para conformar una red de acompañamiento a víctimas de violencia de género. "Sabemos que son muchas las mujeres que no hablan por miedo. Esta vez alguien tuvo el coraje de hacerlo y ahí decidimos organizarnos. Queremos ser la voz de las que hoy están vulneradas", sostuvieron.

Cuestionamientos a la decisión judicial

Uno de los puntos que mayor rechazo generó entre los manifestantes fue el beneficio de la prisión domiciliaria otorgado al acusado, quien permanece a escasa distancia de la vivienda de la víctima. “Llegó a su casa custodiado y tiene más custodia policial que la propia víctima”, cuestionó Pietro, agregando que el imputado incluso habría sido trasladado bajo custodia a su lugar de trabajo. “Hay cosas que no se pueden entender. Da impotencia y bronca que una mujer siga internada y que él tenga ese beneficio”, manifestó.

Por último, se denunció públicamente que algunas mujeres sufrieron presiones y llamadas telefónicas para evitar que participaran de la movilización o compartieran información del caso en redes sociales. Pese al temor y a las tensiones lógicas de una comunidad pequeña, las organizadoras advirtieron que esto no las detendrá. “El movimiento de hoy fue algo rápido, pero estamos organizando más marchas y más acciones para que esto no quede en el silencio”, concluyeron, a la espera de respuestas claras por parte de la Justicia y las autoridades correspondientes.