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A casi un mes de su desaparición, los allegados del hombre de 35 años afirman que los operativos de búsqueda fueron desactivados. Sostienen que quedó un sector clave sin revisar y exigen respuestas a la fiscalía. Peritan celulares por pistas de una presunta agresión.

La investigación por la desaparición de Manlio Martínez ingresó en una etapa de profunda tensión e incertidumbre. Familiares y allegados del vecino de 35 años manifestaron su indignación pública tras denunciar que las fuerzas de seguridad y los organismos judiciales paralizaron los rastrillajes y operativos de campo en el predio del basural de Neuquén, el último sitio donde fue visto con vida.

Noelia Cortés, pareja del hombre y madre de sus tres hijos, lidera el reclamo comunitario y acusó formalmente un abandono del caso por parte de las autoridades encargadas de la logística de búsqueda. Si bien el expediente penal continúa activo bajo la dirección de la fiscal Lorena Juárez, la familia asegura que las respuestas oficiales se han reducido al mínimo y que los despliegues territoriales cesaron en la práctica.

El último registro y la hipótesis del accidente

Martínez falta de su hogar desde la noche del pasado 29 de abril, cuando se retiró de su vivienda en el sector de El Choconcito. Según el testimonio de su pareja, el hombre salió con destino al basural para recolectar alimento para sus animales, dejando incluso su teléfono celular cargando en el domicilio.

De acuerdo con la reconstrucción efectuada por los investigadores en base a declaraciones de testigos:

·Últimos movimientos: Martínez habría adquirido bebidas alcohólicas antes de ingresar al predio de descarga de residuos.

·Estado del damnificado: Testigos ratificaron que durante la madrugada del hallazgo se encontraba en aparente estado de ebriedad dentro del perímetro del vaciadero.

·Línea de investigación oficial: La principal teoría de la Policía apunta a la posibilidad de un siniestro accidental, sospechando que el hombre pudo haber quedado atrapado de forma involuntaria bajo las toneladas de basura que descargan diariamente los camiones recolectores, un sitio que solía frecuentar habitualmente durante las noches.

Un peritaje inconcluso y sospechas de violencia

Durante la primera etapa de las pesquisas se movilizaron cuadrillas de Infantería, Caballería, drones y divisiones especiales de la Policía neuquina tanto en el basural como en zonas aledañas de la meseta. El punto crítico del conflicto actual radica en lo ocurrido el 14 de mayo, cuando se inició la remoción de residuos con maquinaria pesada a raíz de la declaración de un chofer de camión que denunció haber observado movimientos anómalos en el área de descarga.

Cortés denunció que dichas tareas de excavación duraron escasas horas y se suspendieron dejando un amplio cuadrante del terreno sin examinar, a pesar del compromiso inicial de las autoridades de profundizar la búsqueda en esa zona. La falta de respuestas motivó en su momento que la propia familia realizara un piquete en el acceso al predio para frenar el ingreso de los camiones de residuos y exigir la continuidad del operativo.

Por otra parte, la familia no descarta una hipótesis criminal. La pareja del desaparecido reveló haber recibido comunicaciones telefónicas de carácter anónimo que vinculan a dos hombres del barrio con una presunta agresión física contra Martínez previa a su desaparición. En función de estos datos, la Justicia ordenó allanamientos y el secuestro de dispositivos móviles que actualmente se encuentran bajo peritaje técnico para intentar determinar si existió un trasfondo delictivo.

Mientras el plano judicial permanece estancado, la situación socioeconómica de la familia se ha agravado notablemente, dado que Martínez era el único sostén financiero del hogar a través de la realización de trabajos informales y changas. Pese al desgaste, los allegados afirmaron que continuarán con las medidas de fuerza hasta obtener certezas sobre el paradero del hombre.