
Un exhaustivo relevamiento industrial confirmó un desplome en el mercado interno durante los primeros siete meses del año. La suba del 52% en los cortes vacunos acentuó el volcado hacia carnes más baratas como el pollo, mientras que las exportaciones lograron subir un 8,8% impulsadas por el mercado estadounidense.
El asado y los cortes tradicionales de la mesa argentina continúan cediendo terreno frente a la pérdida de poder adquisitivo de los hogares. Según el último informe económico elaborado por la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), entre enero y julio de este año el consumo aparente de carne vacuna alcanzó las 1,202 millones de toneladas, lo que representó un drástico repliegue del 12% interanual en comparación con el mismo período del año anterior, traduciéndose en una pérdida neta de 163,4 millones de toneladas consumidas en el país.
El impacto social de la contracción se percibe con claridad al analizar la ingesta per cápita: el promedio móvil de los últimos doce meses ubicó el consumo por habitante en apenas 46,3 kilos anuales. Esta cifra implica que cada argentino redujo su ingesta en un 9,4% durante el último año, lo que equivale a comer 4,8 kilos menos de carne vacuna al año por persona.
La presión de los precios: de la inflación acumulada a la sustitución por pollo
El factor determinante detrás de la caída del consumo radica en la fuerte brecha registrada entre el valor de los cortes vacunos y los ingresos de la población. A pesar de que en el último mes analizado los mostradores mostraron una leve tregua con una baja del 0,6%, la dinámica acumulada de los últimos doce meses evidencia la magnitud del incremento:
Desfasaje frente a la inflación general: Los cortes de carne vacuna registraron un aumento acumulado interanual del 52%, ubicándose muy por encima de la inflación general del período (34%) y del promedio general del rubro carnes y derivados (42,9%).
El pollo como refugio del bolsillo: La carne de vaca se encareció un 23,7% en términos relativos frente a la carne de pollo durante el último año, una diferencia que aceleró el proceso de sustitución en la dieta cotidiana de los consumidores hacia alternativas avícolas de menor valor.
Precios de referencia y tregua mensual: Pese a las subas acumuladas, en el último tramo se observaron ligeras bajas puntuales en los principales cortes. El kilo de nalga cedió un 0,8% mensual para ubicarse en los $21.447,80; el asado bajó un 1,3% hasta alcanzar los $16.708,20; y la carne picada común retrocedió un 0,7%, cotizando en $10.554,10.
Un mercado dividido: la dinámica positiva del frente exportador
La acentuada contracción de la demanda doméstica contrasta de manera directa con el desempeño del sector cárnico en el plano internacional. De acuerdo con los datos de CICCRA, las exportaciones de carne vacuna mostraron un crecimiento del 8,8% interanual durante el acumulado de los primeros siete meses del año.
Este incremento en los despachos al exterior estuvo apalancado principalmente por la ampliación de los cupos de importación otorgados por el gobierno de los Estados Unidos. La apertura del mercado estadounidense permitió a los frigoríficos exportadores compensar parcialmente la desaceleración de las compras por parte de China —el principal destino histórico de los embarques locales— y sostener la faena total ante el enfriamiento del mercado nacional.
