
Las consultoras privadas aplicaron un recorte generalizado en sus proyecciones para el mes. El freno en el rubro de la comida y la salida del pico estacional de las vacaciones de invierno permitirían volver a niveles del año pasado. El Banco Central confía en perforar el 1,9%.
El costo de vida de agosto mostraría una tregua tras el salto del mes previo. Durante la última semana, el consenso de las consultoras privadas reajustó a la baja sus estimaciones para el Índice de Precios al Consumidor (IPC), situando la inflación del mes en un rango de entre el 1,6% y el 1,9%. De ratificarse esta desaceleración por parte del INDEC, el índice quebraría la tendencia alcista de julio (2,1%) y retornaría a los registros observados a mediados de 2025.
El motor detrás de la contención de los precios fue el comportamiento de los alimentos y bebidas, que mostró subas contenidas a lo largo de las semanas, sumado al fin del impacto del receso invernal sobre el transporte, la gastronomía y el turismo.
Las mediciones del mercado
Las lecturas del sector privado coinciden en el aflojamiento del índice general, con ligeros matices en sus proyecciones de cierre:
Eco Go: Lidera las estimaciones más bajas con una previsión del 1,6%, apuntalada por una variación de apenas el 0,3% en los alimentos durante la segunda semana del mes.
Analytica: Situó la inflación de alimentos en un promedio de 1,7% a cuatro semanas. En el desagregado, los aumentos en verduras (4,8%) y panificados (2,2%) fueron compensados por el modesto avance de las carnes (0,7%) y las frutas (0,9%).
EconViews: Estimó un techo del 1,9% (con margen de caída hacia el 1,8%), atribuyendo el dato al peso que aún mantienen los alimentos en la canasta, aunque resaltando el alivio derivado de los rubros estacionales vinculados al turismo.
Sintonía con el Banco Central y la señal mayorista
Las estimaciones del mercado privado se alinean con la mirada del equipo económico. Durante una disertación en el FIEL Premium Meeting, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, ratificó que las mediciones de alta frecuencia auguran un registro inferior al 1,9%, dejando atrás las presiones transitorias observadas a principios del año. En el plano de las expectativas, la autoridad monetaria prevé una inflación descendente del 30% anual para 2026 y del 20% hacia 2027.
Desde el entorno oficial explican que la aceleración previa obedeció a tensiones políticas surgidas tras las elecciones en CABA, las cuales generaron una caída temporal en la demanda de dinero y cobertura en el mercado de divisas.
Como antecedente técnico, en el Gobierno destacan la inflación mayorista de julio, que registró un incremento del 0,8%. Si bien no contempla el rubro servicios, el dato fue interpretado en el Ministerio de Economía como un indicador adelantado del freno en la dinámica minorista que se consolidaría en la medición de agosto.
