Una de las etapas más extensas de la industria automotriz local llega a su conclusión. El Grupo Stellantis determinó el cese de la fabricación de la Citroën Berlingo en el complejo industrial de El Palomar, marcando el final de la producción nacional de vehículos del Doble Chevrón. A partir de ahora, la terminal bonaerense concentrará sus líneas de montaje exclusivamente en los modelos de Peugeot, mientras que el personal remanente de la firma francesa está siendo reubicado o desvinculado según su antigüedad.
La estrategia regional y las etapas históricas de la marca
Con este movimiento, Citroën trasladará su núcleo productivo hacia otros polos de la región, enfocando sus plataformas en Brasil para la fabricación de la gama compuesta por el C3, el Basalt y el Aircross, mientras que la producción de la Jumpy se mantendrá en Uruguay. La planta de El Palomar no cerrará sus puertas, ya que continuará con el ensamble de las unidades del Peugeot 208 y el nuevo 2008, proyectando incluso futuras versiones electrificadas de ambos modelos.
La salida industrial de Citroën cierra su segundo gran ciclo en la Argentina. La primera etapa fabril de la compañía se extendió entre 1959 y 1979, período en el cual se ensamblaron vehículos icónicos como el 2CV, el 3CV, el Ami 8 y el Mehari. La segunda fase comenzó en 1998 bajo la estructura del grupo PSA y culminó en la actualidad dentro del conglomerado Stellantis. Durante estas últimas casi tres décadas, de las líneas de montaje salieron diferentes versiones del C4 en formatos sedán y hatchback, junto con las variantes furgón y de pasajeros de la Berlingo, que se mantenían vigentes desde finales de los años noventa.
La renovación de la gama comercial y las nuevas dimensiones
La despedida de la Berlingo nacional y de su par institucional, la Peugeot Partner, dará lugar a un esquema de abastecimiento basado en unidades importadas desde Europa. La nueva furgoneta, denominada Work Van L2 y producida en España, será presentada en el mercado local a comienzos de junio, integrándose a la oferta comercial junto a los modelos más grandes Jumpy y Jumper.
Las nuevas furgonetas importadas presentarán diferencias sustanciales respecto a los modelos históricos fabricados en el país, debido a que utilizan la arquitectura global conocida como plataforma EMP2. Estas unidades contarán con un largo total de 4.751 milímetros y una distancia entre ejes de 2.975 milímetros, superando ampliamente las dimensiones de sus antecesoras. Estas modificaciones estructurales se traducirán en un incremento de la operatividad, permitiendo una capacidad de carga de 865 kilos y un volumen útil de 3.9 metros cúbicos en la zona de transporte.
En lo que respecta al apartado mecánico, las unidades que llegarán desde el Viejo Continente estarán equipadas con una motorización diésel 1.6 HDI que cumple con las normativas ambientales Euro 5, entregando una potencia de 92 caballos de fuerza y un torque de 230 Nm, acoplada a una transmisión manual de cinco marchas. En paralelo, para no desatender la demanda en el segmento de utilitarios más pequeños, el grupo automotor confirmó que complementará su oferta con la llegada de la Peugeot Partner Rapid importada desde las terminales de Brasil.
