
El seleccionado conducido por Didier Deschamps derrotó por 2-0 al conjunto africano en la ciudad de Boston y se metió entre los cuatro mejores de la Copa del Mundo 2026. Con una actuación descollante de Kylian Mbappé, el vigente subcampeón impuso su jerarquía desde el comienzo y liquidó el pleito en el complemento.
Los galos dominaron las acciones desde el pitazo inicial, mostrando una marcada iniciativa que acorraló a Marruecos en su propio campo. Antes de los cinco minutos de juego, el arquero Yassine Bounou ya se perfilaba como figura al desviar un remate envenenado de Mbappé y, posteriormente, un peligroso cabezazo de Dayot Upamecano a la salida de un tiro de esquina.
El combinado marroquí, dirigido por Mohamed Ouahbi, se plantó con un esquema demasiado replegado y careció de la profundidad necesaria para lastimar de contraataque. A los 25 minutos, el desarrollo pareció quebrarse cuando el árbitro argentino Facundo Tello sancionó un penal discutible por una presunta infracción de Noussair Mazraoui sobre Mbappé. Sin embargo, "Bono" agigantó su figura y le contuvo el remate desde los doce pasos al atacante del Real Madrid.
Pese a la chance desperdiciada, el dominio francés no cesó. Con un implacable Désiré Doué por la banda izquierda y un disparo de Lucas Digne que se estrelló en el travesaño antes del descanso, el elenco europeo mereció largamente ponerse en ventaja durante la primera mitad.
El factor Mbappé y la definición de Dembélé
En el inicio del complemento, Marruecos adelantó levemente sus líneas e intentó disputar la posesión del balón, aunque sin generar mayor peligro en el arco custodiado por Mike Maignan. La ilusión africana duró poco, ya que a los 60 minutos apareció nuevamente la genialidad de Mbappé para destrabar el encuentro. El emblemático número 10 recibió en la puerta del área, se perfiló ante la pasividad del defensor central Issa Diop y clavó la pelota en el ángulo, inalcanzable para el arquero rival. Con este tanto, el delantero alcanzó los ocho gritos en el certamen e igualó provisoriamente a Lionel Messi en la tabla de máximos artilleros.
El impacto anímico liquidó las aspiraciones marroquíes y, apenas seis minutos más tarde, Ousmane Dembélé decretó el 2-0 definitivo. El extremo recibió en mitad de cancha, trasladó en velocidad hacia el perfil derecho y sacó un remate bajo que contó con cierta complicidad de Bounou al momento de la respuesta.
Con la clasificación prácticamente en el bolsillo, Deschamps aprovechó el tramo final para realizar modificaciones, dosificar energías y resguardar a Mbappé, quien finalizó el juego con algunos signos de molestia física. Francia ya se encuentra en semifinales sin haber sufrido un desgaste desmedido y aguarda por el vencedor del cruce entre España y Bélgica para disputar el pasaje a la gran final el próximo martes.
